04-03-2007  (1885 lectures)

La ciutat on es desenvolupa l'acció de La Celestina

Àlex Sendra

Durant decennis els erudits espanyols han debatut a l'entorn de la ciutat on passava l'acció de La Celestina i no han arribat a cap conclusió. L'Àlex Sendra creu que els fets van passar a València i ho raona en aquest article. Seguint les traces d’un eclipsi de sol que s’esmenta a La Celestina, l’Àlex Sendra creu que és impossible que els fets poguessin passar a Castella i, per contra, situa l’acció de l’obra al Regne de València.

Vaig buscar al Google webs amb les paraules Celestina i "navíos" amb la solitària intenció de riure una mica del que pogués trobar-me, intuint que trobaria alguna cosa semblant al que efectivament vaig trobar. Però com que finalment se'm va tallar el riure amb un text que no m'esperava i que paga la pena compartir, m'he decidit a compartir-ho tot.

Comencem per la part còmica. Ja havia explicat en articles anteriors com en Julio Cejador y Frauca associava la ciutat on es desenvolupa l'acció de La Celestina a una espècie de barreja entre Toledo i Salamanca. D'aquesta opinió són la majoria d'erudits, entre ells en Menéndez y Pelayo, de qui podem llegir això:

"Y lo que nunca ha podido verse en el Tormes son los nav√≠os de que habla Melibea: ¬ęSubamos, se√Īor, al a√ßotea alta, porque desde all√≠ goze de la deleytosa vista de los navios¬Ľ" (Aucto XX).

Tormes és el riu que passa per Salamanca. Continuem:

"Creo que en Salamanca recogió Rojas los principales documentos humanos para su obra, pero si hubiese querido dar a entender que la acción pasaba allí no habría dotado a la ciudad de un río navegable, ni hubiese dejado de hacer alguna alusión a sus escuelas. "

"La √ļnica ciudad de la Corona castellana desde cuyas azoteas pudiera disfrutarse de la vista de un gran r√≠o y de embarcaciones de alto bordo era Sevilla, y por esta sola raz√≥n sostuvo el can√≥nigo Blanco que la Celestina pasaba en su tierra. Pero bien le√≠da la Celestina, nadie encontrar√° en ella indicios de que su autor conociese la regi√≥n meridional de Espa√Īa".

"Queda una tercera hip√≥tesis, la del se√Īor Foulch√©-Delbosc, que fija en Toledo el escenario de la Celestina. Pero aqu√≠ nos encontramos tambi√©n con la dificultad del r√≠o navegable. Nunca desde una azotea de Toledo han podido verse nav√≠os, ni esto puede pasar como una licencia po√©tica. La tentativa grandiosa, pero desgraciadamente ef√≠mera, de navegaci√≥n del Tajo hasta su desembocadura en Lisboa, pertenece al reinado de Felipe II. Hubo, sin duda, proyectos anteriores, alguno del tiempo de los Reyes Cat√≥licos, pero no autorizaban a un escritor para dar por cumplido lo que no lleg√≥ a ser ni intentado siquiera".

Fins al punt en què es veu obligat a continuar així:

"Si se prescinde de los navíos, resulta que en Toledo…".

S√≠, home. Aix√≠, qualsevol. Prescindint del que no encaixa, la cosa va millor. ¬†Haver comen√ßat per all√≠. No calia patir tant. Per√≤ vegem qu√® m√©s he trobat: en l'article d'Higinio Ruiz i Carmen Bravo-Villasante "Talavera de la Reyna (1478-1498),¬ŅLugar de acci√≥n de La Celestina?" podem llegir el seg√ľent:¬†

"Y ella responde:
¬ęSubamos se√Īor al a√ßotea alta, porque desde alli goze, d√©la deleytosa vista de los nauios¬Ľ (B k2r - C 11, 205);
y sigue monologando Pleberio:
¬ęQue ya quedas sin tu amada heredera. Para quien edifique torres, para quien adquir√≠ honrras, para quien plante arbores, para quien fabrique nauios¬Ľ (B k5 -C II, 211).
Vemos que el r√≠o es un tema siempre presente en la acci√≥n, y debe ser navegable para peque√Īas embarcaciones, concretamente en este caso embarcaciones de recreo mandadas hacer por Pleberio para deleite de Melibea".

√Čs a dir, quan al Pleberio se li acaba de su√Įcidar la filla davant seu, i quan als peus de la seua filla morta s'exclama recordant-se de les coses importants que va fer pensant en ella (com "adquirir honras", edificar torres i fer plantacions d'arbres) encara t√© l'humor, en les tr√†giques circumst√†ncies que acabe de descriure, de recordar-se d'unes barquetes "de recreo" que pel que sembla va manar fer per un caprici de la nena.
Continuem:

"Aunque parece que ya nadie sostiene que los navios de que habla la obra sean barcos de guerra fabricados por Pleberio, conviene recordar que navio, nao y nave se derivan de navis, que significa sencillamente barco; se trata del nombre genérico de cualquier embarcación".

Navío és "el nombre genérico de cualquier enbarcación". Recordem-ho, perquè, més endavant, no serà així. De moment, quedem-nos amb el fet que aquests autors no són gaire exigents amb la mida dels navíos que puguen aparèixer a La Celestina en comparació amb els d'altres "naus" de la meseta:

"Se encuentran varios r√≠os importantes, en los que pueden navegar embarcaciones fluviales de cierto tama√Īo, como las utilizadas en la conquista de Tordesillas en 1473: ¬ęhicieron traer secretamente barcos, e con gentes de armas unos por el r√≠o y otros por parte de tierra, entraron en la villa¬Ľ (R I, 46) (Estos llamados barcos tendr√≠an que ser necesariamente peque√Īos para poder llevarlos secretamente)".

I conclouen que aquesta ciutat ha de tindre almenys, entre d'altres, "un r√≠o navegable, al menos para embarcaciones peque√Īas".

Una volta que ha quedat ben clar que a La Celestina fan refer√®ncia a "embarcaciones peque√Īas" √©s l'hora de llegir a Jose Antonio Maravall:

"En su lamentaci√≥n por la muerte de la que llama su rica heredera, Pleberio exclama: ¬ę¬ŅPara qui√©n edifiqu√© torres? ¬ŅPara qui√©n adquir√≠ honras? ¬ŅPara qui√©n plant√© √°rboles? ¬ŅPara qui√©n fabriqu√© nav√≠os?¬Ľ (p√°gs. 295-6). Estas frases no han sido objeto de una interpretaci√≥n satisfactoria. Al tratar de localizarse la acci√≥n de la Tragicomedia en Toledo, se sostuvo que esos nav√≠os no ser√≠an otra cosa que artefactos flotantes que se deslizar√≠an por el r√≠o Tajo, en fiestas acu√°ticas como las que en fecha posterior describe Tirso de Molina. Pero, aparte de que esta referencia de Tirso es muy tard√≠a y corresponde a una √©poca barroca de ilusi√≥n por toda suerte de artilugios mec√°nicos empleados en juegos sociales, lo cierto es que en otro pasaje Melibea habla tambi√©n de los nav√≠os que se contemplan de lo alto de la azotea de su casa, y ya es esta demasiada insistencia en los nav√≠os para que los reduzcamos a los artefactos que tal vez alg√ļn d√≠a aparec√≠an sobre el Tajo, pero cuya contemplaci√≥n desde las azoteas toledanas no ser√≠a en ning√ļn caso f√°cil ni cotidiana. Una vez, adem√°s, que se ha visto que la localizaci√≥n de la obra de Rojas en Toledo no se puede mantener, no hay por qu√© dejar de admitir que se trata, en las dos alusiones que hemos se√Īalado, de aut√©nticos barcos. Fabricar nav√≠os es cosa que se atribuye Pleberio como importante actividad y no cabe duda de que no puede reducirse a la de construir alg√ļn peque√Īo barquichuelo que navegue por un r√≠o. Nadie a esto llamar√≠a haber fabricado nav√≠os, ni hoy, ni menos en el siglo XV, en que la palabra, de reciente difusi√≥n, designa embarcaciones importantes. Pleberio es, pues, por confesi√≥n propia, constructor o armador de naves, que ambos sentidos pueden tener sus palabras. Mar√≠a Rosa Lida ha hecho observar que en la obra de Petrarca De remediis utriusque fortunae ‚Äďcuya influencia sobre La Celestina es tan amplia y relevante‚Äď aparece tambi√©n un personaje en cuyas naves se cargan ricas mercadur√≠as. De ah√≠ viene la menci√≥n de los nav√≠os de Pleberio en La Celestina, lo que acaba de aproximarle a la figura del gran mercader que ejercita el comercio mar√≠timo, esto es, la forma de relaci√≥n econ√≥mica m√°s importante en las primeras etapas del capitalismo. Tengamos en cuenta que los peligros de la ciudad mar√≠tima, desde el punto de vista de la moral social ‚Äďde los cuales advert√≠a tambi√©n S√°nchez de Ar√©valo‚Äď, son, bajo influencia de lecturas cl√°sicas, un t√≥pico en la √©poca. Ello completa el marco en que Rojas quiere situar el drama del desarreglo de los juicios morales que presenta en su Tragicomedia."

"Ciudad marítima" diu? Eren barquetes de joguet o tot el contrari? Queda una tercera opció: que fossin naus… metafòriques. D'aquesta manera, si traiem les naus de la realitat eliminem la molèstia d'haver d'encaixar amb la realitat allò que no entra ni pel cap ni pels peus. Vegem-ho. Rosa Navarro Durán diu:

"Melibea le dir√° a su padre: ¬ęSubamos, se√Īor, a la azotea alta, por que desde all√≠ goce de la deleitosa vista de los nav√≠os; por ventura aflojar√° algo mi congoja¬Ľ, [Rojas, 2000: 328-329]. Alejar√° a su padre rog√°ndole que mande traer ¬ęalg√ļn instrumento de cuerdas¬Ľ, y al hacer lo mismo con Lucrecia, menciona la altura del lugar: ¬ęLucrecia, amiga, muy alto es esto; ya me pesa por dejar la compa√Ī√≠a de mi padre. Baja a √©l y dile que se pare al pie desta torre¬Ľ, [Rojas, 2000: 329]. "

"Es muy posible que esa torre que tiene la casa de Melibea provenga de la lectura del poema de Manrique, de esa torre muy alta donde est√° su pensamiento. Y la idea de la fortaleza que da al r√≠o crecido (que es el recordar) pudiera haber llevado a Fernando de Rojas al detalle de los ¬ęnav√≠os¬Ľ, que se ven desde la azotea, y a ¬ęlos frescos aires de la ribera¬Ľ. Evidentemente, tal asociaci√≥n puede hacerse al existir las manifiestas concordancias anteriores. Y no importa tanto en s√≠ misma como la posibilidad de que as√≠ sea. Lo esencial es ver c√≥mo Rojas convierte en ¬ęreales¬Ľ elementos aleg√≥ricos y puede hacerlo por el contexto donde los sit√ļa. Y lo es tambi√©n ver ese deslizamiento lev√≠simo de una materia medieval para convertirse en renacentista, del paso de lo aleg√≥rico a lo real".

Patrizia Botta també ha vist que n'hi ha d'altres que consideren aquesta opció:

"Que de lo alto de la azotea se viesen 'navíos' ha hecho discurrir sobre la ciudad en que se desarrolla la acción del texto, apuntándose para ello Sevilla, por estar cruzada por un río navegable, lo cual lleva muy lejos del Tormes y de Salamanca, defendida por otros estudiosos. Hay quienes piensan que la alusión a los navíos no es un matiz realista sino deriva de una fuente (que para Deyermond y Russell es petrarquista, mientras para Cejador es la leyenda de Hero y Leandro, cuyas ediciones ya circulaban por Europa desde 1494)".

I no he llegit que diu Pablo César Moya en el seu article "El aire, la ribera y los navíos: Sobre el lenguaje figurado de La Celestina" perquè només he trobat la referència, però amb aquest títol no em sembla agosarat pensar que ell també intueix uns navíos imaginaris.
Personalment, quan el Pleberio s'exclama ¬ę¬ŅPara qui√©n edifiqu√© torres? ¬ŅPara qui√©n adquir√≠ honras? ¬ŅPara qui√©n plant√© √°rboles? ¬ŅPara qui√©n fabriqu√© nav√≠os?¬Ľ em costa de creure que "los √°rboles", les "honras" i "torres" siguen tamb√© al¬∑leg√≤rics, metaf√≤rics o imaginaris; aix√≠ que em sap greu per ells, per√≤ no m'ho empasso.

Tot plegat ‚Äďpel tema de les naus i per altres coses que tampoc no encaixen‚Äď ha fet que estiga acad√®micament acceptat que la ciutat de La Celestina √©s una ciutat imagin√†ria, una barreja difusa de ciutats inconcretes. En Miguel Angel Ladero Quesada diu que, com que √©s una obra tan irreverent, l'autor ho va voler fer aix√≠ per "no afectar a la honra de ninguna ciudad concreta". I acabe amb la part "c√≤mica" d'aquest article amb aquesta desbarrada que diuen haver tret de Historia de la literatura d'Eduardo I√°√Īez:

"La localizaci√≥n de la ciudad o ciudades en que transcurre la acci√≥n no es f√°cil de determinar. As√≠ Manuel Criado de Val afirma: ¬ęNo es una localidad √ļnica y concreta sino que la descripci√≥n corresponder√≠a a una de las tantas ciudades medievales, situada en un fuerte declive, con r√≠o al pie, de industria ganadera y agr√≠cola, con puerto en que los nav√≠os de cierta importancia pueden ser contemplados. Podr√≠a ser Toledo o Salamanca, Lisboa o Sevilla, etc.¬Ľ."

Si això no és fer entrar claus per la cabota...
√Čs l'hora d'explicar qu√® √©s el que vaig llegir que em va tallar de cop el riure. Parla Ernesto Volkening:

"En el fondo, tiene uno la impresi√≥n de que, en contraste con la patria castellana del Quijote, tierra de caballeros y monjes, de pastores y escribanos, La Celestina encarna la otra Espa√Īa, tan ajena del tradicional concepto literario que se han formado los franceses, alemanes e ingleses de la sombr√≠a austeridad y la firme compostura del car√°cter hisp√°nico. No es la Espa√Īa que nos pinta Fernando de Rojas la comarca pedregosa, polvorienta, de colores ocre y gris√°ceo que en el coraz√≥n de la Pen√≠nsula se yergue cual fortaleza inconquistable, sino un pa√≠s mediterr√°neo de navegantes y mercaderes con estrato moro, abierto a las m√ļltiples y polifac√©ticas influencias que vienen de allende el mar, de Italia o del Oriente, y quiz√°s hayan contribuido a la versi√≥n, hoy d√≠a ca√≠da en desuso, de la filiaci√≥n jud√≠a del autor. Tampoco es el escenario de su obra el pa√≠s de m√≠sticos, de inquisidores, de autos de fe. En la vida cotidiana, sus personajes son, como la mayor√≠a de nuestros contempor√°neos, algo as√≠ como ateos practicantes que llaman al confesor cuando ya es tarde; las hechiceras, lejos de ser quemadas, van a la picota por razones de orden p√ļblico antes que por las de teolog√≠a; en lugar de las austeras costumbres de Castilla, reina una especie de paganismo alegremente desparpajado y celebra la voluptuosidad sus triunfos en un ambiente l√°nguido en donde suenan los dulces lamentos de mil ruise√Īores escondidos entre los arbustos; las noches est√°n llenas del mon√≥tono murmullo de las fuentes y del ta√Īer de la√ļdes, a la vez que las fragancias de jazm√≠n de los jardines moros se mezclan con la suave brisa marina y el tentador perfume de almizcle que usa la bella ramera Areusa [‚Ķ].¬†

Siempre se me hizo raro que, no obstante las indicaciones topogr√°ficas bastante precisas que da el autor, sea el bachiller quien estudiara en Salamanca u otro, no hubiera podido comprobar en la literatura sobre La Celestina ning√ļn dato que nos permita ubicar exactamente el sitio en donde se desarrolla la acci√≥n. M√°s al atenernos a lo que Melibea, como antes de insertar el √ļltimo eslab√≥n en la cadena de cat√°strofes, le dice a su padre: ¬ęSubamos, se√Īor, a la azotea alta, por que desde all√≠ goce de la deleitosa vista de los nav√≠os; por ventura aflojar√° algo mi congoja¬Ľ, nos inclinamos a trasladar el escenario a una de tantas populosas ciudades portuarias de la costa de Levante. Si uno repasa cuidadosamente, p√°gina por p√°gina, La Celestina sin perder de vista las escasas, si bien minuciosas observaciones escenogr√°ficas, resultar√° dif√≠cil encontrar algo que sirva para invalidar semejante hip√≥tesis, y en cambio abundan detalles incompatibles, verbigracia con la opini√≥n de Am√©rico de Castro, seg√ļn la cual ¬ęese drama [...] se expande a la vida en la peque√Īa corte de los duques de Alba de Tormes¬Ľ, por no hablar de los que incluso exigen su ubicaci√≥n en el medio de una gran ciudad situada a orillas del mar o cerca de la desembocadura de un r√≠o ancho y perteneciente a la √≥rbita cultural del Mediterr√°neo antes que a la del Atl√°ntico. Para cerciorarse de ello es, desde luego, aconsejable prescindir de cuanto se sepa de la vida del autor y de su permanencia en la docta Salamanca, en Talavera de la Reina o en la vecindad de la ¬ęenhiesta y toledana Escalona¬Ľ, de las influencias que all√≠ haya asimilado e incluso de lo que digan sus personajes, y escuchar tan s√≥lo las sugerencias perceptibles a modo de ¬ęcortina ac√ļstica¬Ľ detr√°s de sus palabras. Entonces se experimenta una sensaci√≥n compleja, parecida a la que produce un lejano y confuso clamor de voces; siente uno latir el pulso de la vida, surge de infinidad de tabernas el olor de vino, de aceite hervido, cebollas y ajos, pescado frito y mariscos, y se palpa en las profundidades de tan exuberante marem√°gnum de sonidos, aromas y colores algo indefinible como aquel misterioso rumor pre√Īado de vagas amenazas, de peligros latentes, de traici√≥n y celadas tendidas a la vuelta de la esquina que anta√Īo se percibiera en vetustos rincones del vieux port de Marsella, de N√°poles y Estambul".

L'article diu més coses interessants, com per exemple:

"Pleberio, el padre de Melibea, a su vez no lo considera incompatible con su nobleza de ¬ęclaro linaje¬Ľ hacer el comercio, armar buques y poseer molinos de aceite".

La noblesa castellana considerava una "deshonra" treballar. El Quixot i El Lazarillo descriuen els "hidalgos" com uns éssers que, encara que econòmicament estaven molt per sota del Pleberio, preferien viure en la misèria (Lazarillo) o morir-se (Quixot) abans que treballar.
Diu més coses interessants quan torna a queixar-se de la contradicció entre la forma i el contingut de l'obra, o quan detecta una societat allunyada dels temps de la reconquesta. Però voldria deixar-ho ací per acabar amb tres reflexions:

Primer, adoneu-vos que hem llegit que la paraula nav√≠o √©s "en el siglo XV" una paraula, "de reciente difusi√≥n". √Čs a dir, a Castella al segle XV la paraula nav√≠o era nova, segurament perqu√® tot el tema dels nav√≠os tamb√© els era nou, i aix√≤ inclou el centre geogr√†fic de la Pen√≠nsula, com √©s Toledo.

En segon lloc, alg√ļ podria dir-me: "Home, √Älex! Quan en Men√©ndez y Pelayo diu que cal prescindir dels nav√≠os de Toledo, tu te'n en fots, per√≤ quan l'Ernesto Volkening diu que cal prescindir de tota la suposada castellanitat de l'obra, s√≠ que t'ho prens seriosament".

La difer√®ncia rau en el fet que s√≠ que podem trobar declaracions d'autors que volen escriure en catal√†, per√≤ els obliguen a publicar en castell√†. En Jordi Bilbeny ens en d√≥na 7 exemples. En canvi a la inversa "yo quer√≠a escribir en castellano, pero me veo en la obligaci√≥n de mandar traducir al catal√°n aunque sea una lengua ajena a mi querida Alcal√° de Henares" √©s impossible d'imaginar. Aquestes coses nom√©s caben en el discurs de l'√ļnic exemple que conec de m√≤bil perpetu, els tergiversadors professionals a sou de l'Estat que fan escampar la mentida tipus "el castellano perseguido en Catalu√Īa". La darrera publicada a l'Avui del divendres 11 de maig del 2007 (ahir mateix en el moment que escric aix√≤), p√†gina 37, on des de la RAE diuen que el franquisme no va ser per a tant.

Així doncs, per concloure aquesta segona reflexió, si convenim que meseta i navíos tot barrejat no pot ser, hem de deduir que bé hi ha hagut manipulació per posar naus a la meseta, bé hi ha hagut manipulació per fer mesetari el que no ho era.

I acabe dient que em sembla detectar que en el fons del subconscient dels experts hi ha la certesa que si l'origen de La Celestina tinguera alguna cosa a veure amb València, posem per cas, els trontollaria tot d'una manera que no s'ho podrien ni plantejar. Un exemple és aquell que he posat en què, buscant naus, i citada ja Sevilla, es planteja la hipòtesi tan poc castellana de Lisboa, tot i que Lisboa no formava part de la corona espanyola a finals del segle XV, abans de concebre alguna altra ciutat costanera sota el domini dels reis catòlics.

I l'altre exemple m√©s palmari √©s de l'Ernesto Volkening, que per m√©s que repasse el seu article, i tenint en compte que qualsevol parlant se'n fa un fart, d'anomenar ciutats ben concretes, encara no s√© com s'ho fa per no anomenar de manera ben expl√≠cita cap ciutat costanera de la naci√≥ catalana, i ni tan sols la mateixa naci√≥ catalana en general "un pa√≠s mediterr√°neo de navegantes y mercaderes ", "una de tantas populosas ciudades portuarias de la costa de Levante", "la √≥rbita cultural del Mediterr√°neo". Com s'ho fa? "un pa√≠s mediterr√°neo de navegantes y mercaderes con estrato moro, abierto a las m√ļltiples y polifac√©ticas influencias que vienen de allende el mar, de Italia o del Oriente" Qu√® vol dir? Cartagena? M√†laga? Almeria?




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