08-10-2022  (253 lectures) Categoria: Articles

Eclipsi de sol - 29. juliol, 1478

Por 2016-11-27 2 comentarios Cultura colonial, Cultura indígena , ,

Visibilidad del eclipse solar acaecido el 29 de julio de 1478. Los √≥valos amarillos determinan las √°reas en las que parte del eclipse tuvo lugar por debajo del horizonte. La curva azul ‚Äúsobrevuela‚ÄĚ las localizaciones desde donde pudo observarse la m√°xima ocultaci√≥n del disco solar (fuente: Xavier Jubier).

[‚Ķ] se metieron en una fortaleza que se llama el Ansita, que es a las partes de Tirajana. Lo cu√°l como el gobernador supo, parti√≥ con toda la gente de a caballo y de a pie que pudo llevar, y fuese a la dicha fortaleza y cercola; y t√ļvola tanto cercada, que vinieron a partido que fuesen seguros de la vida y de cautividad y se fuesen a Castilla, lo cu√°l se asent√≥. Y otro d√≠a siguiente el fayc√°n y los otros canarios salieron de la fortaleza, y los trajo consigo, y se tornaron cristianos, en el cu√°l d√≠a hizo el sol grande eclipse, y despu√©s llovi√≥ e hizo muy gran viento; y pasaron en aquella isla muchas aves que antes nunca hab√≠an visto, las cu√°les fueron grullas y cig√ľe√Īas y golondrinas, y otras muchas aves que no saben los nombres.[1]

Este curioso pasaje, al cabo del capítulo XXXVII de la Crónica de los Reyes Católicos escrita por Diego de Valera, narra escuetamente el final de la conquista de Gran Canaria asociándola a un fenómeno astronómico de indudable trascendencia para la mayoría de las culturas antiguas: un eclipse total de sol.

Fuesen solares o lunares, ignoramos si los ind√≠genas canarios otorgaban propiedades benefactoras a estos fen√≥menos, o si, por el contrario, eran interpretados como se√Īales de infortunio. Pero es indudable que los eclipses formaban parte de la iconograf√≠a isle√Īa y han sido estudiados en el contexto de la historia antigua del Archipi√©lago por expertos como el profesor Jos√© Barrios Garc√≠a, quien aventura la posibilidad de que ciertas representaciones rupestres, como las conservadas en la Cueva Pintada de G√°ldar, sirviesen de calendarios y, eventualmente, de herramientas de c√°lculo para el pron√≥stico de estos excepcionales eventos.[2]

Jarra ind√≠gena procedente de Ag√ľimes (Gran Canaria), conservada en El Museo Canario con el n√ļmero de registro 260. Muestra un soliforme y un presunto eclipse (fuente: El Museo Canario).

Eclipses solares visibles desde Canarias

Al margen del papel que los eclipses representasen en la pr√°cticamente desconocida cosmogon√≠a ind√≠gena, parece intuitivo que los solares, por su mayor espectacularidad, debieron de ocupar un lugar preponderante en ella, y es de suponer que al menos algunas de las sucesivas expediciones y campa√Īas de conquista emprendidas por los europeos durante todo el siglo XV fueron posiblemente vinculadas por los antiguos canarios a estos fen√≥menos.

Para conocer los eclipses solares visibles desde Canarias a lo largo de dicho siglo, resulta de enorme utilidad el extenso cat√°logo preparado por el Dr. Fred Espenak y el astr√≥nomo Jean Meeus, y publicado por el Goddard Space Flight Center de la NASA. Con todo, a los efectos de investigaciones concretadas en una localidad espec√≠fica, resulta a√ļn de mayor provecho la base de datos desarrollada por el astr√≥nomo Xavier Jubier, que a partir de la informaci√≥n proporcionada por el cat√°logo anterior y las coordenadas geogr√°ficas que facilitemos a trav√©s de una interfaz web, permite obtener r√°pida y autom√°ticamente los eclipses visibles a lo largo de un intervalo de tiempo determinado.

Consultando la base de datos anterior se obtiene un total de cuarenta eclipses de sol visibles desde Canarias entre los a√Īos 1401 y 1500. Muchos de ellos tuvieron lugar en horas cercanas al amanecer o a la puesta de sol, lo que en algunos casos dificultar√≠a su observaci√≥n, por no mencionar eventuales condiciones atmosf√©ricas adversas en el momento de producirse el fen√≥meno, pero al menos diez de ellos ser√≠an perfectamente avistados si no hubo este √ļltimo impedimento. Concretamente, los de los a√Īos 1431, 1438, 1448, 1453, 1462, 1470, 1478, 1481, 1485 y 1492.

Una r√°pida inspecci√≥n nos permite vincular, de manera m√°s o menos precisa, algunos de estos a√Īos a sucesos destacados. Por ejemplo, 1448 a la muerte de Guill√©n Peraza, 1470 a la intervenci√≥n de Diogo da Silva en Canarias, 1478 al inicio de la conquista realenga de Gran Canaria, 1481 a la muerte de Doramas y a la probable rendici√≥n del guanarteme o fayc√°n de Telde, y 1485 a la represi√≥n de los √ļltimos ind√≠genas alzados en Gran Canaria, que en cierta manera podr√≠a interpretarse como una tercera claudicaci√≥n de la resistencia isle√Īa frente a los invasores castellanos.

Resulta tentador tratar de identificar los eclipses que tuvieron lugar estos dos √ļltimos a√Īos con el de la escena descrita por Diego de Valera. Sin embargo, parece claro que, a pesar del manifiesto anacronismo, este autor se refiere al eclipse total que fue visible en toda la pen√≠nsula ib√©rica el 29 de julio de 1478, pr√°cticamente coincidente con el inicio de la conquista realenga de Gran Canaria, tal y como han se√Īalado especialistas como el Dr. Jos√© Juan Jim√©nez Gonz√°lez.[3] Sin embargo, consideramos oportuno realizar aqu√≠ algunas observaciones sobre la posible trascendencia de estos hechos.

Datos astron√≥micos del eclipse solar del 29 de julio de 1478. N√≥tese que las curvas punteadas indican aproximadamente las localizaciones donde la ocultaci√≥n del disco solar fue del 50%, entre ellas, las Islas Canarias (fuente: Five Millennium Canon of Solar Eclipses ‚Äď Espenak & Meeus)

Un eclipse peculiar

Como cabr√≠a esperar de un evento tan notable, el de Valera no es el √ļnico testimonio relacionado: Andr√©s Bern√°ldez, cura de Los Palacios, dedica el cap√≠tulo XXXIV de su Historia de los Reyes Cat√≥licos a este fen√≥meno:[4]

El dicho a√Īo de mil y cuatrocientos y setenta y ocho, a veinte y nueve d√≠as del mes de julio, d√≠a de Santa Marta a medio d√≠a, hizo el sol un eclipse, el m√°s espantoso que nunca los que hasta all√≠ eran nacidos vieron, que se cubri√≥ el sol del todo y se par√≥ negro y parec√≠an las estrellas en el cielo como de noche; el cu√°l dur√≥ as√≠ cubierto muy gran rato, hasta que poco a poco se fue descubriendo, y fue gran temor en las gentes, y hu√≠an a las iglesias, y nunca de aquel hora torn√≥ el sol en su color, ni el d√≠a esclareci√≥ como los d√≠as de antes sol√≠a estar, y as√≠ se puso muy caliginoso.

Hemos preparado dos simulaciones aceleradas de este eclipse solar visto desde Sevilla y el Real de Las Palmas, respectivamente:

Reproductor de vídeo


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M√°s que la coincidencia en la descripci√≥n del fen√≥meno astron√≥mico, resulta sumamente interesante el detalle que ambos autores ‚ÄďValera y Bern√°ldez‚Äď nos ofrecen acerca del fen√≥meno meteorol√≥gico que acompa√Ī√≥ a este eclipse. Se nos habla de lluvia y de viento fuerte, y de un ambiente caliginoso. Estas condiciones climatol√≥gicas nos son muy familiares a los canarios porque describen exactamente lo que en el Archipi√©lago conocemos como siroco, tiempo asirocado o, m√°s recientemente, tiempo sur.

Fragmento de foto satelital de color realzado que muestra el episodio de calima que alcanzó las Islas Canarias el 11 de febrero de 2011 (fuente: NASA Earth Observatory).

Aunque los vientos dominantes en Canarias son los alisios ‚Äďcomponente noreste‚Äď, a veces llegan a las Islas corrientes de aire de componente este o sureste, procedentes del cercano Sahara, cargadas de part√≠culas de polvo en suspensi√≥n. Estas part√≠culas dan un aspecto caracter√≠sticamente brumoso al paisaje, y cuando su densidad es suficientemente alta, debido a la fuerza del viento, pueden te√Īir el cielo de un color anaranjado o hasta rojizo, haciendo soportable incluso la observaci√≥n directa del disco solar: se trata de la calima. Bajo estas condiciones, es frecuente que la humedad ambiental, propia del clima subtropical del Archipi√©lago, sufra descensos bruscos dando paso a lluvias intensas, con goterones que precipitan el polvo a tierra, especialmente en el caso de que la componente sur del viento pase a ser la dominante, siendo entonces habitual que la calima alcance la pen√≠nsula ib√©rica produciendo el fen√≥meno que describen los cronistas citados.

El fracaso portugués

Hasta ahora, las escasas investigaciones llevadas a cabo sobre este eclipse se centran en desmentir su relaci√≥n con el final de la conquista de Gran Canaria y trasladar su eventual importancia al inicio de la conquista realenga de esta isla. Pero hay que hacer notar que esta comenz√≥, seg√ļn la tradici√≥n historiogr√°fica, el 24 de junio de 1478 con el desembarco de las huestes de Juan Rej√≥n en la bah√≠a de Las Isletas y la fundaci√≥n del Real de Las Palmas; es decir, m√°s de treinta d√≠as antes de la aparici√≥n del eclipse. Sin embargo, existe un hito que podemos asociar con toda precisi√≥n a este √ļltimo: el intento portugu√©s de expulsar de Gran Canaria a los castellanos con la colaboraci√≥n de los ind√≠genas.

En efecto, pocos días después del desembarco castellano, una escuadra portuguesa, desgajada de una flota destinada a abortar los planes hispanos de conquista, recaló en Agaete, al noroeste de la Isla, y trabando conversación con los canarios acordaron con estos lanzar un ataque conjunto sobre el campamento castellano. Sin embargo, el mal estado de la mar y el fuerte viento reinante impidieron a los lusitanos desembarcar en Las Isletas, sufriendo numerosas bajas en el intento, parte de ellas debidas a la resistencia opuesta por Rejón y sus efectivos.[5]

Resulta obvio que, siendo la bahía de Las Isletas y la rada de Gando puertos naturales donde los navíos pueden fondear para refugiarse de los alisios, el hecho de que los portugueses no pudiesen desembarcar en la primera, debido a las desfavorables condiciones de mar y viento, indica a todas luces que los marinos se enfrentaron aquel día a un fuerte siroco, y así lo relata vívidamente el cronista Alonso de Palencia, sin duda poseedor de información de primera mano, quien además nos proporciona la fecha del suceso:[6]

En aquellos serenos d√≠as de julio ‚ÄĒel 27‚ÄĒ bajo el signo de Le√≥n, en tal manera se embraveci√≥ el mar, precisamente a las horas escogidas por el enemigo para el desembarco, que apenas s√≠ les permiti√≥ el trasbordo de las naves a las lanchas. Tampoco a los soldados les era posible apretar las armas ni preparar los ca√Īones contra los nuestros, manteni√©ndose contra la corriente del mar en las popas de las naves m√°s altas sin correr grave peligro.

Remata este autor su relato con la duración de la intentona:

Agotados, pues, los enemigos por el esfuerzo de intentar en vano el desembarco, se marcharon a los cinco días, y los canarios se retiraron a sus escondrijos.

Ninguna de las fuentes etnohist√≥ricas conservadas menciona el notable eclipse que se produjo dos d√≠as despu√©s del primer intento, mientras los portugueses permanec√≠an en aguas canarias. ¬ŅLlegaron los protagonistas de estos sucesos a observarlo, a pesar de las malas condiciones ambientales? ¬ŅCu√°l fue la interpretaci√≥n que los antiguos canarios dieron a este fen√≥meno? ¬ŅInfluy√≥ este en la definitiva renuncia lusitana al desembarco? Tengamos en cuenta la psicolog√≠a supersticiosa de la que adolec√≠an mayoritariamente los hombres del mar de aquella √©poca, como atestigua Palencia al respecto de los religiosos:[7]

[los frailes] son rechazados y considerados entre los militares de profesi√≥n como mensajeros de todo lo peor y siniestro, al paso que los marineros no los admiten en su compa√Ī√≠a por atraer las tempestades y constituir se√Īales de mal ag√ľero [‚Ķ]

Antonio M. López Alonso

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2 comments on ‚ÄúEl eclipse solar de 1478‚ÄĚ

  1. Francisco SV 2020-01-23 Responder

    Muy interesante, desde luego no hay rastro de eclipse en 1483. Pero s√≠ el 16-03-1485 como bien comentan. Como se comprueba en la p√°gina de la NASA, https://eclipse.gsfc.nasa.gov/5MCSEmap/1401-1500/1485-03-16.gif debi√≥ apreciarse en Canarias despu√©s del mediod√≠a, y teniendo en cuenta el calendario juliano de la √©poca debiera ser 5 de marzo para sus contempor√°neos. Esta fecha de 1485 no es caprichosa, en ‚ÄúLas cuentas de la conquista de Gran Canaria‚ÄĚ http://anuariosatlanticos.casadecolon.com/index.php/aea/article/view/152/152 p.72 se hace constar que en abril y mayo de 1485 se realizaron cabalgadas contra canarios alzados y luego vendidos como esclavos. M√°s que intentar forzar este eclipse como el de 1478, esto es m√°s bien una prueba de lo endeble de la cronolog√≠a generalmente aceptada, basada en cr√≥nicas muchas d√©cadas posteriores a los hechos que recogen y con poca precisi√≥n en la cronolog√≠a de la conquista. un saludo

    • Proyecto Tarha 2020-01-23 Responder

      Hola Francisco, y gracias por comentar:

      Una observaci√≥n t√©cnica: aunque la base de datos de eclipses preparada por Xavier Jubier usa el software MySQL (que a priori no convierte de gregoriano a juliano), la aplicaci√≥n parece que est√° programada para dar las dataciones en el sistema calend√°rico adecuado, as√≠ que la fecha 16 de marzo de 1485 corresponde ya a una data juliana, no tenemos que corregirla. Se comprueba que esto es as√≠ por la coincidencia del d√≠a y mes del eclipse de 1478 que nos da esa aplicaci√≥n con los facilitados por Andr√©s Bern√°ldez, que muri√≥ mucho antes del a√Īo en el que se estableci√≥ el sistema gregoriano.

      En cuanto a las cabalgadas contra la resistencia canaria, es habitual que tras un proceso exitoso de invasi√≥n ‚Äúmanu militari‚ÄĚ existan focos de insumisi√≥n durante un tiempo (en Tenerife hubieron alzados hasta entrado el siglo XVI), y por eso mismo no hay que considerar el aplastamiento de esos focos como el final ‚Äúoficial‚ÄĚ de la conquista, que realmente tuvo lugar, en el caso de Gran Canaria, con la entrega de la joven Masaquera a Pedro de Vera. La duda habitual es si esto sucedi√≥ en 1483 o 1484, pero los indicios documentales apuntan en su mayor√≠a al primero de estos a√Īos, como muy bien expuso en su d√≠a el Dr. Miguel Santiago Rodr√≠guez.




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Comentaris publicats

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