04-11-2013  (2048 lectures)

Ruta TeiDe (Hurtado García)

Breve historia de una investigación

Hace muchos a√Īos que estudiando la ruta que Col√≥n utiliz√≥ para su primer Viaje llegu√© a la conclusi√≥n de que dicha ruta hab√≠a sido obtenida del Atlas de Cresques de 1375[1], y estudiando las leyendas all√≠ escritas mediante la utilizaci√≥n de fotos digitales de alta definici√≥n me pareci√≥ que el cart√≥grafo hab√≠a dado a la ruta el nombre de T.I.D. as√≠ lo publiqu√© y as√≠ lo he seguido estudiando hasta poder establecer de forma definitiva el punto final de dicha ruta: El lago Maracaibo, y dibujar la derrota sobre la "carta de marear" que lleva desde el punto de origen hasta ese riu de l'or a donde lleg√≥ Jacq Ferr√© el 10 de agosto de 1347.
El resultado que aqu√≠ expongo es la consecuencia de casi quince a√Īos de investigaci√≥n, con lo que ello supone de ideas aparentemente v√°lidas y posteriormente destechadas, ampliaci√≥n de conocimientos en √°reas no estudiadas (se entiende que por mi, no por otros historiadores o matem√°ticos) en definitiva la realidad cotidiana de cualquier proceso de investigaci√≥n que ha sido posible merced a las nuevas tecnolog√≠as que me han permitido buscar libros ya agotados en cualquier parte del mundo, tener reproducciones de archivos que se conservan en los grandes Archivos del Estado, y fotograf√≠as en alta definici√≥n que han sido fundamentales para obtener mediciones de los mapas y cartas que he utilizado, y a cuyos originales creo que jam√°s hubiese tenido acceso.
Pero para poder entender todo mi trabajo es necesario conocer los fundamentos matemáticos en los que están basados las cartas portulanas, y que expuse en La carta Pisana, por lo que paso aquí directamente a copiarlos.

Los fundamentos matem√°ticos de las cartas portulanas

Las cartas portulanas son hijas directas de la Aritmética y Geometría desarrolladas por la Escuela de Sabiduría de Bagdad en el siglo IX, y por tanto cumple las premisas que nos han trasladado Llull, Cresques y Colón[2], y son las siguientes:

El valor del grado de círculo máximo terrestre.

El valor de un grado sobre cualquier círculo máximo terrestre

 


El tama√Īo de la Tierra, para los c√°lculos de esta Carta, es exactamente el mismo que el definido en el siglo XVII, 1 grado de meridiano equivale a 60 millas n√°uticas, 75 millas romanas o 600 estadios ol√≠mpicos.[3]












Un sistema de referencia sobre la superficie terrestre ortodrómico y cuatripolar.

Sistema cuatripolar ortodrómico sobre la superficie terrestre.


Los Polos Norte y Sur coinciden con la intersecci√≥n sobre la superficie terrestre del eje de giro; dado un meridiano cualquiera y a 90¬ļ de la intersecci√≥n de √©ste meridiano con el Ecuador por ambos lados, se sit√ļan los Polos Este y Oeste; las l√≠neas que unen esos polos, son perpendiculares al meridiano base al igual que los meridianos son perpendiculares al Ecuador.[4]










Una proyección cónica de un casquete esférico

La proyección báscia de la construcción de portulanos.


Este sistema de proyecci√≥n es semejante a tener un embudo tapado con una membrana el√°stica por su zona ancha, e inyectar aire por la otra hasta que la membrana se abombe y tome forma de un casquete esf√©rico cuyo radio fuese la longitud del propio embudo. Es una proyecci√≥n muy estudiada, donde cada grado de 60 millas n√°uticas sobre un c√≠rculo m√°ximo se proyecta como un grado de 56 ‚ÖĒ millas de Alfragano sobre el plano de proyecci√≥n.[5]









Distintas proyecciones pueden formar una carta.

Forma simplificada de como construir portulanos con varias proyecciones.


Para imaginarnos como se construye un portulano, debemos pensar en un bal√≥n de f√ļtbol; para armar el bal√≥n se parte de un plano donde se han dibujado una serie de pent√°gonos y hex√°gonos, recortando el exterior y posteriormente cosiendo de determinada forma los bordes. Una vez cosido al hincharlo se forma una esfera casi perfecta; pues podemos pensar que cada una de esas figuras geom√©tricas es un plano de proyecci√≥n para construir portulanos; podemos construir cartas con uno s√≥lo de esos pol√≠gonos, o con varios; puede ocurrir en √©ste caso que dichos pol√≠gonos tengan una arista com√ļn y no necesiten ser acoplados o que deban acoplarse ya que aunque sobre la esfera formen un conjunto, no lo hacen sobre el plano.





Unos ejes de coordenadas sobre la esfera que ser√°n los ejes de la carta

Referencia portulanos.png


Se toma una l√≠nea Norte-Sur (para nosotros meridiano, que es una palabra del siglo XVI) que sea la del puerto de salida; y se toma por ese mismo punto la l√≠nea Este-Oeste correspondiente. En ese punto se sit√ļa el centro (o uno de los centros) de proyecci√≥n de la carta; sobre la carta tendremos un sistema de dos l√≠neas perpendiculares con el origen en el puerto de salida; las distintas l√≠neas Norte-Sur y Este-Oeste se trasladan a la carta como l√≠neas perpendiculares a los ejes de referencia.





La ley isl√°mica de la equivalencia de las leguas.

Equivalencia de leguas.png


Con todo lo anterior se cumple que:
Una legua de 4 millas romanas sobre la superficie terrestre, equivale en la carta a una legua de 3 millas de Alfragano sobre la línea Este-Oeste de referencia.
Es lo que yo he denominado por su origen Ley de islámica de equivalencia de las leguas. Es la que enuncian tanto Ramon Llull como Cristóbal Colón en sendos escritos[6].



Con todo este desarrollo previo es como estamos en condiciones de comprender el dise√Īo y utilizaci√≥n de estos documentos.

La Tabla VI del documento Mss Espagnol 30

El punto de partida

La Tabla del Atl√°ntico del Atlas

En la imagen de la derecha tenemos una reproducción de la tabla "Atlántica" del Atlas, la reproducción es una copia de la que yo adquirí hace mucho tiempo a la BNF, y se puede observar que al igual que en la Carta Pisana aparece a mano izquierda una escala en unidades actuales para poder medir directamente sobre la Tabla con un programa tipo CAD. Aunque esta vez utilizaré otro método de medición más directo una vez conocida la regla con la que fue confeccionada la Tabla y las unidades en las cuales estaba dividida esa regla.
Lo m√°s significativo, sin duda, de esa tabla es la leyenda sobre las islas Bienaventuradas que se puede ver a la izquierda de la Tabla y a media altura, por debajo de la Rosa de los vientos, as√≠ como los diversos nombres que reciben las distintas islas. Con esos textos ocurre lo mismo que ha ocurrido recientemente con los famosos pergaminos del mar muerto al ser expuestos p√ļblicamente por Google en fotograf√≠as de alta definici√≥n, donde se han encontrados palabras que no se hab√≠an visto en los originales y palabras desvirtuadas que se editaron mal, aqu√≠ los ejemplos se multiplican; pero como no soy especialista en paleograf√≠a, ni en g√≥tica catalana no voy a entrar en el tema de una nueva edici√≥n, ya que aunque sepa catal√°n y valenciano tampoco soy fil√≥logo en mallorqu√≠n medieval, por lo que presentar todas las que yo creo son desviaciones de la edici√≥n original podr√≠a llevar a una discusi√≥n con los expertos que ensombrecer√≠a √©ste trabajo. No obstante y como para

La mención a Plinio en la Leyenda de las Afortunadas

muestra vale un botón, creo que no hace falta ir a Salamanca para poder leer en la imagen que se adjunta I ju plig indestre de mapamundi donde se ha editado Diu Plini, mestre de mapamundi; no es una crítica a aquellos que se dejaron la vista tras una lupa para poder hacer la edición original, simplemente las nuevas tecnologías aportan unas ampliaciones que no pueden conseguir cientos de lupas, y además, no necesitas desplazarte a la BNF y solicitar los correspondientes permisos para estudiar detenidamente los mapas. No obstante si voy ha hacer utilización de algunos de esos textos que si son importantes para el estudio de esta ruta, como por ejemplo el texto que nos va a ayudar a comprender por qué Colón partió de la Gomera en sus tres primeros viajes para ello muestro la parte del mapa donde aparece la isla de el Hierro.

La leyenda sobre la isla de el Hierro

Al igual que en ju plig podemos comprobar que la letra l va unida a la de y no a la o lo que nos deja una hermosa contracci√≥n[7]: del as√≠ que en vez de leer de lo debemos leer del o o lo que es equivalente del 0, detr√°s tenemos el famoso fero que podemos abreviar en fer puesto que la √ļltima letra se puede considerar tachada. Estar√≠amos en que el punto inferior izquierda del marco que rodea el nombre de la isla es el punto del 0 fer ¬ŅY que es para un cart√≥grafo el punto 0? El punto origen donde se han de situar las dos l√≠neas de referencia para comenzar la navegaci√≥n, el meridiano de El Hierro que es el meridiano que en la Tabla contiene a la Rosa de los Vientos, y su perpendicular (sobre la superficie de la Tierra) la l√≠nea lesteg√ľeste que parte de la Gomera. Ese es el punto de partida que Col√≥n utiliz√≥ en sus tres primeros viajes, y si se conocen las condiciones marineras de la zona tiene una completa explicaci√≥n.

El punto de partida de Colón en sus tres primeros viajes

Todas las islas Canarias est√°n atravesadas por una corriente marina que te arrastra en direcci√≥n SW (aproximadamente) y es una corriente merced a la cual en la guerra civil e incluso en la posguerra barcos de las m√°s variadas formas de propulsi√≥n alcanzaron las costas de Venezuela o las islas caribe√Īas; incluso unos aventureros llegaron al mismo punto montados en un neum√°tico de tractor; la prueba de la fuerza de esa corriente es que cuando Etayo[8]en su primera expedici√≥n en la que parti√≥ desde Gran Canaria para entrar en la Gomera, desoyendo los consejos de los que conoc√≠a la mar se lanz√≥ a ella sin viento, no pudo entrar en la isla porque la fuerza de la corriente que le arrastraba no le permit√≠a variar el rumbo por la falta de propulsi√≥n a√©rea; Col√≥n como explica el Diario esper√≥ entre la Gomera y Tenerife a que soplase Nordeste (como se ve en la imagen de la derecha)y as√≠ ce√Īir a la isla por el norte para poder pasar el punto 0; ce√Īida que olvid√≥ Morison (con todo su golpe de Almirante) cuando "repiti√≥" el viaje colombino; la diferencia es que Etayo iba en carabela y sin motores y Morison en un velero del siglo XX y con motores para las necesidades, as√≠ que el americano desde el puerto de San Sebasti√°n se lanz√≥ directamente a la b√ļsqueda del paralelo 28¬ļ N, sin preocuparse de por qu√© el aut√©ntico Almirante realiz√≥ esa ce√Īida norte√Īa. ¬ŅQui√©n inform√≥ a Col√≥n que hab√≠a que realizar esa maniobra? para poder navegar hacia el SW y que hab√≠a que esperar al alisio para poder dirigir la nave all√≠ donde se pretend√≠a? Eso no lo explica Cresques, evidentemente, pero cuando se eligi√≥ ese punto como inicio de la navegaci√≥n es que ya se ten√≠a experiencia suficiente como para saber que entre el sur de la isla de La Palma (la amagada del Atlas) y los roques de Salmor en el Hierro se tiene una magn√≠fica referencia para fijar el meridiano de partida, mientras que por el sur de la isla herre√Īa es m√°s dif√≠cil situar ese punto origen. La corriente al ce√Īir por el norte tiende a arrastrar a la nave hacia los Roques de Salmor facilitando la obtenci√≥n de la referencia del meridiano, mientras que por el sur tiende a alejar la nave del posible meridiano marcado por la punta de la Restinga.

La isla del Infierno

Colón partió de la Gomera porque la isla de Tenerife todavía no pertenecía la Corona de Castilla, pero los mallorquines partían de Tenerife, observemos la imagen de la izquierda. El rótulo del nombre de la isla, que es difícil de editar porque hay dos nombres superpuestos: lansejano e infierno de acuerdo con la edición original; el primero lansejano dice que es la tierra de Jano el dios de las dos caras, el dios de las puertas, del princio y del final, Jano en éste caso mira hacia el Este y hacia el Oeste, con lo que entra en juego el segundo nombre de la isla Infierno, Tenerife es la puerta del Infierno pero la leyenda sobe las Bienaventuradas en su parte final nos explica el sentido de esa palabra:

... que estas razones tienen los paganos de las Indias que sus almas cuando mueren van a esas islas y viven siempre de la abundancia de estos frutos y ellos creen que es su paraíso, pero la verdad es que es una fábula (un mito)"

Para el cristianismo y juda√≠smo medievales s√≥lo exist√≠an unos paganos: los romanos y los griegos de ah√≠ la referencia a Jano, por un lado mira a Grecia y Roma y por otro al Infierno, pero al Infierno de las mitolog√≠a griegas y romanas, es decir al Hades, al Jard√≠n de las Hesp√©rides, as√≠ que creo que es evidente el mensaje del cart√≥grafo con respecto a Tenerife: la puerta del Hades, el lugar de partida de los mallorquines (y quiz√°s otros anteriormente) en sus viajes transoce√°nicos, y se entiende muy bien que la partida desde un puerto como Garachico (por donde entr√≥ el Adelantado para la conquista definitiva de la isla portando una cruz, lo que volvi√≥ a repetir en la conquista de la Palma, y repiti√≥ Col√≥n sembrando de cruces all√≠ por donde pasaba, imitando la llegada de los mallorquines a la costa oriental de la isla) facilitaba tremendamente la llegada al meridiano de Salmor, mucho mejor que ce√Īir la Gomera desde San Sebasti√°n teniendo que cruzar las fuertes corrientes generadas por la punta de Teno en Tenerife. Con todo lo explicado parece claro que el cart√≥grafo nos ha dejado explicada de forma muy sutil la situaci√≥n del puerto de salida y el origen del sistema de coordenadas que se ha de utilizar para el viaje, ahora, sabiendo que el punto de destino es el riu de l'or nos falta conocer la carta de marear que nos lleve desde un punto al otro, lo que ya denomin√© en 1999 La ruta T y D[9].



La carta de marear

Las líneas significativas de la Tabla VI

Sabemos de antemano que el cart√≥grafo utiliza un sistema de referencia cuatripolar donde las l√≠neas verticales (en la carta de marear) son l√≠neas Norte-Sur sobre la esfera, y que tienen su origen en el meridiano de los roques de Salmor, actual meridiano de el Hierro de valor 18¬ļ W. y por tanto las l√≠neas horizontales ser√°n las l√≠neas Este-Oeste donde el polo Oeste est√° situado en el Ecuador a 90¬ļ de la intersecci√≥n del meridiano del Hierro con el Ecuador, es decir es el punto (0¬ļ, 108¬ļ W) y el polo Este a 180¬ļ, tambi√©n sobre el Ecuador de √©ste punto: (0¬ļ, 72¬ļ E.) as√≠ que es conveniente resaltar las l√≠neas importantes de la Tabla para buscar esa carta, es lo que he hecho con las uniones ente los nudos de vientos y las l√≠neas verticales y horizontales de la Tabla; por otro lado he puesto la cota que nos proporciona la BNP que equivale a dos dedos de Al Mamum como vimos en la Carta Pisana. Pero una vez visto ese valor voy a cambiar el sistema de medidas, voy a construir reglas formadas por superposici√≥n de la escala situada en la parte inferior izquierda de la Tabla, recortando 6 unidades que est√©n limpias y superponiendo varias veces ese recorte ajust√°ndolos merced a las capas transparentes de PhotoshopR de forma que sean una √ļnica regla continua.

Las reglas para medir sobre la Tabla VI.


Como una imagen vale m√°s que mil palabras podemos ver las reglas en la figura de la izquierda. Evidentemente lo primero que habr√° que buscar es la equivalencia de una unidad de esa regla con unidades asimilables a aquellas que conocemos sean leguas, grados, o millas para una vez dibujada la carta de marear llevarla a la superficie de la Tierra y ver si es efectiva.
Vistas las líneas parece evidente que si el cartógrafo quiere dibujar una carta que atraviese el Atlántico las líneas verticales de la Tabla VI deben ser las correspondientes a la líneas Este-Oeste mientras que las horizontales deben ser la Norte-Sur porque no parece que baste con media Tabla para cubrir esa distancia; pero este es un tema que quedará definitivamente aclarado cuando podamos ver el valor de las mediciones.

Midiendo en la Tabla VI


Las muestro en la imagen de la derecha.
Lo primero que llama la atenci√≥n es que el c√≠rculo de vientos no lo es tal si no un √≥valo de vientos ya que el radio horizontal mide 24,5 unidades y el radio vertical la mitad de 51, es decir 25,5 unidades. El cart√≥grafo ha "encajado" ese valor de 51 muy disimuladamente, ¬Ņy qu√© es ese valor de 51? tenemos que volver al comienzo de √©ste trabajo y recordar lo que no dec√≠a Plinio: in destra de mapamundi, pues bi√©n a la derecha del mapamundi nos encontramos a la isla de Tapr√≥bana, incorrectamente rotulada como Trapobana, y tal y como expliqu√© en mi trabajo sobre los dos mapas de Col√≥n, alguien fue hasta ese valor de 51 que ahora nos aparece en la Tabla VI con origen en el meridiano de el Hierro y la l√≠nea Este-Oeste de la Gomera. Conclusi√≥n, el valor de 51 es la distancia medida sobre una l√≠nea vertical de la Tabla VI entre el punto 0 y el riu de l'or. Ya tenemos el valor de la escala para medir en esa derrota: cada unidad de la escala equivale a un grado. Pero eso es √ļnicamente v√°lido para la derrota, porque si intentamos aplicar ese valor al c√≠rculo de vientos y situarlo gracias a conocer la situaci√≥n del meridiano de el Hierro, no encajan el resto de c√≠rculos del Atlas, para la lectura de ese c√≠rculo como parte de el resto del mapa cada 6 unidades equivalen a 4¬ļ; pero adem√°s grados ecuatoriales cosa in√©dita en los portulanos, que al igual que en la parte vertical los leen sobre el meridiano de origen y la l√≠nea Este-Oeste de referencia para poder aplicar la Ley isl√°mica de la equivalencia de las leguas: 1 legua de 4 millas romanas sobre la superficie terrestre equivale a 1 legua de 3 millas de Alfragano sobre la carta.

Los ejes de referencia

Todav√≠a falta una cuesti√≥n importante ¬Ņpor qu√© la Rosa de los Vientos est√° situada exactamente a la mita de esos 51¬ļ? No debemos olvidar que Cresques estaba obligado poner en el mapa todos los conocimientos que pose√≠a (en ese aspecto el estudio de las Tablas que van desde la III a la VI es una aut√©ntica lecci√≥n de cartograf√≠a medieval que en su d√≠a expondr√©) y la proyecci√≥n conica que utiliza tiene un radio aproximado de 33¬ļ ‚ÖĒ, y aqu√≠ debe cubrir 51¬ļ por lo que son necesarias dos proyecciones, una con centro en el punto de partida, pero a mitad de camino se debe de sustituir el Norte (y el resto de puntos que definen la referencia) que nos marcaba esa proyecci√≥n por un nuevo Norte que se corresponda con la l√≠nea Norte-Sur de la posici√≥n que en esos momentos ocupa la nave, estamos en el caso de una proyecci√≥n del Tipo II que muestro en la figura del desarrollo de l bal√≥n del f√ļtbol, y aunque en la carta aparezcan siempre l√≠neas verticales paralelas en la navegaci√≥n el norte de los primeros 25,5¬ļ corresponde al del punto de partida, en la segunda parte el norte corresponde a un meridiano que forma con el inicial un √°ngulo equivalente a una longitud de occidente de 25,5¬ļ sobre la l√≠nea Este-Oeste inicial. Ese √°ngulo en √©ste caso es de aproximadamente 28,3¬ļ.
Para la navegación es fundamental conocer el meridiano donde se debe cambiar el norte y por tanto corregir la dirección de los vientos ya que en la carta la líneas de referencias son constantes aunque se correspondan con proyecciones distintas.
La situaci√≥n de la Rosa nos define entonces perfectamente la distribuci√≥n de los ejes referencia, el eje vertical que pasa por √Īa Rosa se corresponde con una l√≠nea Este-Oeste que a su vez pasa por el punto de Salida, y la l√≠nea Norte-Sur corresponde a una l√≠en vertical que est√© en oposici√≥n al punto de destino: el riu de l'or, y eso es lo que vemos a la izquierda.
El cálculo de la posición de las distintas líneas Norte-Sur y Este-Oeste que necesitamos para dibujar la ruta sobre la esfera, es muy sencillo y hay que recordar que aunque a mitad de camino haya que cambiar el Norte para los vientos mientras se navega, cuando se plasma la carta las sobre la esfera referencias son las iniciales, a no ser que se "gire" el mapa real tal y como hizo el autor de la Carta Pisana.

La ruta T y D

A partir de ah√≠ el dibujo de la ruta es muy sencillo; desde el puerto de salida hay que dejar que la nave se arrastre siguiendo la corriente de Canarias hasta llegar al punto m√°s al sur que es donde cambiaremos el norte de la navegaci√≥n, el meridiano donde est√° situada la Rosa que es el aproximadamente el 46,3¬ļ W. en el sistema actual de Greenwich, y a partir de ah√≠ ce√Īir buscando la corriente ecuatorial con un √°ngulo que sobre la carta es id√©ntico al de entrada al meridiano pero que en la realidad se le deben restar 28,3¬ļ, y (esto es importante) no se deben alcanzar los 51¬ļ sobre la l√≠nea lesteg√ľeste inicial (otro error de Col√≥n en sus 4 viajes) hay que realizar una nueva ce√Īida cuando se alcance la l√≠nea lesteg√ľeste del punto de destino para navegar sobre ella hasta alcanzar esos 51¬ļ sobre la l√≠nea lesteg√ľeste inicial.

La ruta T y D sobre la superficie terrestre

Llevar esa derrota sobre la superficie terrestre con un programa como Google EarthR es casi un juego de ni√Īos tal y como se puede comprobar en la imagen de la izquierda; evidentemente el √ļltimo tramo de la derrota se reliza sobre la l√≠nea lesteg√ľeste que en el meridiano de partida est√° a 8¬ļ (es lo que mide la regla) por debajo del punto 0, que no he dibujado para que se pueda ver la derrota con toda claridad. Con ello es absolutamente evidente que el punto de destino no es otro que el golfo de Venezuela, que adem√°s est√° en el meridiano actual 72¬ļ W. que se corresponde con los 51¬ļ medidos sobre el eje de referencia.







C√≥mo se introdujo la br√ļjula en la navegaci√≥n medieval

Ls br√ļjula, como todo el mundo sabe, no es m√°s que una aguja imantada que por la acci√≥n del campo magn√©tico terrestre se√Īala el Polo Norte Magn√©tico que, casi siempre, queda mur pr√≥ximo al Polo Norte Real. Esta aguja resulta extremadamente √ļtil si la coloco en el centro de una Rosa de los Vientos que no es m√°s que la representaci√≥n de los vientos que tienen centro en ese punto, el Norte y el Sur (que nos lo marca la aguja) nos indicar√≠a la direcci√≥n de los vientos respectivos, y el Este y el Oeste se√Īalan los vientos que llevan al Ecuador a los polos del mismo nombre. Ese conjunto de Rosa de los Vientos y aguja magn√©tica es lo que ha quedado fijado en la cultura colectiva con el nombre de aguja o comp√°s.
Pero si esa Rosa de los Vientos la dejo inmóvil en su posición inicial mientras navego, la aguja me está marcando continuamente la dirección del meridiano local frente a la dirección del meridiano inicial, en realidad si le coloco alrededor del instrumento un círculo graduado estoy midiendo el ángulo que forman esos dos meridianos, es decir lo que denominamos longitud ecuatorial o simplemente longitud, pero esa es una evolución posterior que probablemente no fue alcanzada hasta la Edad Moderna, porque ese círculo graduado recibe el nombre de nonius en honor al navegante que lo descubrió, el portugués Pero Nones (Petrus Nonius en latín) que nació en 1492.

Como se utilizaba la br√ļjula sobre los portulanos en la navegaci√≥n medieval.

Si nos fijamos en la Rosa de los Vientos del Atlas de Cresques podemos observar claramente la diferencia entre la aguja que se√Īala el norte, y el resto de agujas de la Rosa, a pesar de que la tradici√≥n afirme que el Atlas es el primer mapa donde se dibuja la Rosa de los Vientos, es un error; es el primer mapa donde se dibuja una br√ļjula, y con ello lo que nos se√Īala el cart√≥grafo es el punto donde se ha de mirar la br√ļjula en la navegaci√≥n; por supuesto una br√ļjula que me permita mantener fija la posici√≥n del Norte en el puerto de salida (para ello hay infinidad de m√©todos, desde fijar la br√ļjula a la nave en el momento de partida, hasta dotar al instrumento de un anillo giratorio que sit√ļo sobre el Norte marcado en la salida y no muevo durante toda la derrota. Cresques, como ya indiqu√© antes nos define el punto donde consultar la br√ļjula que es el de cambio de la proyecci√≥n, y en la imagen de la izquierda vemos cual era su funci√≥n. Se llevaba sobre la carta la direcci√≥n del Norte que se√Īalaba la aguja y se sab√≠a el √°ngulo que hab√≠a que darle a las velas para poder seguir el viento de la nueva derrota. Y esto no me lo invento yo, est√° perfectamente documentado en un manuscrito musulm√°n de la primera parte del siglo XIV y posterior a la arribada de los mallorquines a Canarias.
Abd-Ar Arman Ibn Jaldun nos ha dejado escrito lo siguiente:

El clima primero.‚ÄĒEn √©l est√°n situadas, por su parte occidental, las Islas Eternas [o Afortunadas], desde las que comenz√≥ Ptolomeo la medici√≥n de las longitudes terrestres. No est√°n en el continente del clima, sino en el mar Circundante [Oc√©ano], y forman un archipi√©lago compuesto de muchas islas de las cuales tres son las mayores y m√°s famosas.[10]

Es importante darse cuenta que el musulm√°n utiliza a las Afortunadas para describir el Clima Primero que corresponde a las divisiones mediante planos paralelos al ecuador que cortan a la superficie terrestre ¬Ņque entend√≠a Ibn Jaldun por ese clima? porque las versiones de Ptolomeo que exist√≠an en la Cristiandad no ten√≠an por qu√© ser las que √©l conoc√≠a, as√≠ que lo mejor es ir a otra parte del escrito del autor para saberlo:

Seg√ļn Tolomeo, la anchura del mundo poblado es de setenta y siete grados y medio, de los cuales once se extienden por la parte habitada al sur del Ecuador: por tanto, la anchura que corresponde a los siete climas septentrionales, es de sesenta y seis grados y medio. Seg√ļn el mismo autor, la latitud del primer clima es de diecis√©is grados, la del segundo, de veinte la del tercero veintisiete, la del cuarto, de treinta y tres, la del quinto, de treinta y ocho, la del sexto de cuarenta y tres, y la del s√©ptimo, de cuarenta y ocho grados.[11]

Eso coincide con los mapas de Ptolomeo y de Al-Idrisi que sit√ļan a las Afortunadas entre los 10¬ļ y ¬ļ5¬ļ de latitud Norte, y que no se corresponden en absoluto con las actuales Canarias, aunque la descripci√≥n posterior que ofrece de los habitantes de las islas m√°s se parece a la que conocemos de los abor√≠genes canarios que a la que hace Cresques del Hades. En mi opini√≥n el musulm√°n confunde deliberadamente ambas islas, las Afortunadas y la Canarias, pero dejando a un lado esa discusi√≥n que no hace al caso vayamos a la descripci√≥n que nos ha dejado sobre la navegaci√≥n medieval:

La navegaci√≥n de los barcos se gu√≠a, en efecto, por los vientos y por el conocimiento de los puntos desde donde soplan y de los pa√≠ses a que se puede llegar, si se sigue en l√≠nea recta la direcci√≥n de dichos vientos. Cuando var√≠a el viento si se sabe adonde se llega en l√≠nea recta, se orientan las velas en esa direcci√≥n, d√°ndoles la inclinaci√≥n precisa para guiar el navio, seg√ļn normas conocidas por los nautas y marineros que son patrones de las naves.[12]

Es evidente que nos est√° relatando una carta portulana, con sus nudos de vientos, y como se debe navegar por ella en l√≠nea recta entre puntos que se unen por vientos que son los que nos marcan la direcci√≥n que se debe dar a las velas. La parte m√°s importante es: Cuando var√≠a el viento si se sabe adonde se llega en l√≠nea recta y la cuesti√≥n en ¬Ņcuando var√≠a el viento? en el caso de la ruta sobe el Atlas de Cresques es evidente, y dem√°s se cumple que se conoce el siguiente punto de destino en l√≠nea recta y la clave se orientan las velas en esa direcci√≥n ¬Ņc√≥mo se orientan las velas? pues al igual que las personas, conociendo el N en ese punto de situaci√≥n. Exactamente lo que he hecho en la gr√°fica anterior, que me ha permitido conocer el √°ngulo de ce√Īida para alcanzar la direcci√≥n del viento que llevar√° a las naves a su segundo punto.
Ya sabemos como se utilizaba la br√ļjula con los portulanos y ceo que he dejado establecido claramente que los portulanos son anteriores a la utilizaci√≥n de la br√ļjula, y que √©sta permiti√≥ cambiar de viento con mucha m√°s comodidad que calculando (aunque fuese con una tabla o una construcci√≥n geom√©trica) el √°ngulo entre los meridianos local y de partida partiendo de la longitud de occidente navegada a trav√©s de la ecuaci√≥n de las tangentes como hice yo en el apartado anterior. El sistema cuatripolar que se utiliza en los portulanos tiene esa ventaja, pero la br√ļjula evit√≥ el c√°lculo con lo que los pilotos simplificaron los conocimientos que deb√≠an poseer para navegar. Con esto, podemos dejar establecido que:

  1. La br√ļjula se introdujo en la navegaci√≥n posteriormente a la creaci√≥n de los portulanos
  2. Los portulanos no fueron construidos con la br√ļjula y no son, por tanto, cartas arrumbadas.



¬ŅPor qu√© Teide?

El principio y el fin

Si nos fijamos en la figura donde se sit√ļan los ejes de referencia de la carta, podemos hacernos una idea; la T es muy clara por esas l√≠neas rojas que nos marcan los ejes de referencia, y la D ese semic√≠rculo de vientos que se√Īala hacia el Oeste, y que nos da el valor de 51 unidades cuando medimos su di√°metro, es pura especulaci√≥n pero es razonable; en mi primer trabajo a√ļn sin identificar la ruta escrib√≠ T y D

Teide

fundamentalmente porque soy castellano, pero si hubiese pensado en mallorqu√≠n tendr√≠a que haber escrito T i D, puesto ue ellos utilizan la y latina en lugar de la griega como conjunci√≥n copulativa. ¬ŅC√≥mo es la fon√©tica de esas tres letras le√≠das por separado?¬†: Teide, el volc√°n de Tenerife, la puerta que lleva hasta el Hades, el punto de partida de las expediciones anteriores a Col√≥n. As√≠ que Teide pod√≠a haber sido perfectamente un clave fon√©tica para expresar el viaje hasta el riu de l'or.
Si ahora nos fijamos en la figura de la izquierda vemos que desde la zona de Candelaria si se quiere se√Īalar hacia la ruta de navegaci√≥n, obligatoriamente se se√Īala al volc√°n con lo que surge inmediatamente la duda ¬Ņel volc√°n dio nombre a la ruta, o viceversa? He puesto al lado la isla del Infierno en el mapa de Cresques y vemos que ocurre lo mismo que en la realidad, y que el cart√≥grafo ha hecho especial referencia a la monta√Īa como si ella fuese el origen del nombre de la ruta. En mi opini√≥n no creo que los mallorquines estuviesen el tiempo suficiente en la isla, ni abarcaran una extensi√≥n tan amplia de terreno colonizado como para que ellos impusiesen, simplemente por la acci√≥n de se√Īalar, el nombre de la monta√Īa por lo que hay que considerar que la ruta recibi√≥ el nombre por el Volc√°n puesto que a sus pies se encontraba el puerto de salida de las expediciones (o expedici√≥n).
La línea que parte de la Gran Canaria y que también está en la misma dirección que la primera parte de la ruta, resulta ser la línea que une el puerto de Rodas con el punto Oeste del meridiano que pasa por ese puerto lo que nos lleva a preguntar si esa ruta no es más que un perfeccionamiento de otra anterior. Eso, hay que investigarlo, pero ya el cartógrafo nos proporciona un elemento interesante como se puede comprobar en la imagen de la derecha.
El meridiano que soporta la Rosa de los Vientos cruza por un r√≥tulo donde se supone que est√° escrito Mare Ocheanum pero yo he ampliado la parte de Oche y es evidente que lo que ah√≠ se puede ver es OőĪhőĪe es decir en lugar de la c hay la letra griega őĪ que precede y contin√ļa tras la h. ¬ŅQue significan esa letra griega duplicada? para m√≠ (nueva especulaci√≥n) es sencillo őĪ era el valor del primer meridiano de Ptolomeo y puesto que aqu√≠ hay dos veces ese valor el cart√≥grafo (como siempre muy sutil) nos indica que hay dos meridianos iniciales, uno el meridiano de partida donde est√°n las actuales islas Canarias y que es el que tradicionalmente se ha atribuido como meridiano inicial de Ptolomeo, y un segundo meridiano que es el que se sit√ļa sobre las aut√©nticas Afortunadas que el jud√≠o mallorqu√≠n describe en esa leyenda.
Adem√°s, ese meridiano descansa sobre una "U" invertida que es la primera letra de la leyenda, esa "U" que he colocado al final de la figura de la derecha se puede leer claramente como ŌÄ y eso tiene un significado geom√©trico muy claro, ese es el valor de una semicircunferencia: 180¬ļ ¬Ņque nos quiere dar a entender Cresques? pues que el meridiano de las Bienaventuradas (el marcado como letra inicial de esa leyenda es el que nos lleva a los 180¬ļ de le eucumene ptolemaica.
El hecho de que el primer meridiano ptolemaico no coincida con el meridiano central de Canarias (o con el del Hierro) no es una teor√≠a novedosa, por ejemplo Alvarez Delgado ya dej√≥ publicado en un n√ļmero de la Revista de Historia de la Universidad de la Laguna:

...Nosotros, id√≠entificamos las islas Purpurar√≠ais de Plinio-Juba, con el grupo oriental de las Islas Canarias, integrado por Lanzarote, Fuerteventura y los islotes mayares (Alegranza, Graciosa y Lobos, por lo menos), oomo demoatraremos en un estudio pr√≥ximo a ver la luz sobre la p√ļrpura en Canarias.

Pero es evidente que Cresques no sit√ļa a las Afortunadas tan pr√≥ximas a las Purpuarias.

Las Afortunadas

Cresques establece que dichas islas representaban para griegos y romanos el mito de Hades, pero a m√≠ no me preocupan los mitos si no la Cartograf√≠a, y entre la literatura que nos ha llegado de Grecia y Roma, la √ļnica obra (que yo sepa) que nos proporciona informaci√≥n sobre c√≥mo posicionar esas islas es la obra Historia Natural de Plinio en un p√°rrafo conocido como el p√°rrafo de Plinio-Juba. Para estudiar dicho p√°rrafo he tomado la versi√≥n que Jos√© Mar√≠a Blazquez nos ha dejado en el Anuario de Estudios Atl√°nticos n¬ļ 23 de 1977:

hay quien cree que m√°s all√° est√°n las Fortunatae y algunas otras islas m√°s. El mismo Sebosus ha llegado a dar su n√ļmero y distancias, afirmando que Iunonia se hallaba a 750.000 pasos de Gades; que Pluvialia y Capraria, sitas hacia el Occidente se encuentran a d√©ntica distancia de aqu√©lla; que en Pluvialia no hay otra agua que la de lluvia; que a 250.000 pasos de esta h√°ilanse las Fortunatae, sitas a la izquierda de Mauretania, en la hora octava del sol...

Y a partir de aqu√≠ hay que tener en cuenta que el sistema de medici√≥n cartogr√°fica de la √©poca no era el actual, y hacer las correciones precisas, correcciones que no he le√≠do en ning√ļn trabajo de aquellos que han expuesto sus teor√≠as sobre esas distancias; hay que establecer que:

  1. El eje de referencia en la época era el paralelo de Rodas
  2. Que el valor de un grado sobre el ecuador era de 500 estadios
  3. Que la unidad de medición era la milla romana de 1.000 pasos.

A partir de aquí tenemos que pasar los valores en pasos medidos sobre Rodas a un Ecuador que tiene para cada grado el valor de 50 millas náuticas actuales.
50 millas n√°uticas sobre el Ecuador equivalen a 40 millas n√°uticas sobre el paralelo de Rodas, y como una milla romana vale 0,8 millas n√°uticas, a esas 40 millas n√°uticas le corresponden 50 millas romanas. Es decir medir en millas romanas sobre el paralelo de Rodas es equivalente a medir en millas n√°uticas sobre el Ecuador, y con eso estamos en disposici√≥n de atacar los n√ļmeros de esta parte del mencionado p√°rrafo de Plinio-Juba:
750.000 pasos son 750 millas romanas o lo que es lo mismo 750 millas n√°uticas en el Ecuador, como cada grado tiene 50 millas n√°uticas Junonia se encuentra a 15¬ļ de Cadiz. Si consideramos la longitud actual de Cadiz como aproximadamente 6¬ļ ‚Öď W. Junonia tiene una longitud de 21¬ļ ‚Öď, mucho m√°s occidental que la isla de El Hierro, y en esa longitud no encontramos absolutamente ninguna isla Atl√°ntica, ahora hay que contar las 250 millas romanas hasta las Afortunadas que son 5¬ļ m√°s es decir las Afortunadas distan de C√°diz 26¬ļ ‚Öď lo que nos llevar√≠a hasta las Azores; desde luego no parece una m√©trica muy acertada.
Pensemos como alternativa que esas distancias son ortodr√≥micas es decir en l√≠nea recta entre los puntos inicial y final, a 15¬ļ de C√°diz tenemos la isla de Santa Mar√≠a, la m√°s oriental de las Azores, y a un poco m√°s de 5¬ļ en direcci√≥n de la octava hora del sol la isla de Flores, si ya la latutud de Canarias se va fuera del primer clima de Ptolomeo (que llegaba hasta los 16¬ļ N) las Azores exceden con mucho esa situaci√≥n. Pero continuemos con el p√°rrafo:

Iuba llegó a inquirir de las Fortunatae estas cosas: colócalas también en el Mediodía, junto al Ocaso, a 625.000 pasos de la Purpuraria, de tal modo que se navega a ellas yendo primero

250.000 pasos por encima del Poniente y luego siguiendo el rumbo del Oriente por espacio de 375.000 pasos
Y nuevamente hay que tener en cuenta el significado de las palabras en su √©poca y en la nuestra, el mediod√≠a era el meridiano, y el Ocaso donde se pon√≠a el Sol, lo que depende del lugar donde uno se encuentre como muy bien sab√≠an los marinos de la √©poca; a no ser que se est√° utilizando un sistema de coordenadas cuadripolares y el Ocaso sea el polo Oeste, pero ninguna noticia tenemos de la utilizaci√≥n de tal sistema en la Antig√ľedad cl√°sica. Las Afortunadas distan 625.000 pasos de las Purpuarias, y eso son 12¬ļ ¬Ĺ y si consider√°semos a Lanzarote y Fuerteventura (~ 13 ‚ÖĒ¬ļ W) como las Purpuarias las Afortunadas estar√≠an nuevamente a 26¬ļ 1/6 W. Nuevamente las Azores.
¬ŅY si Ptolomeo hubiese utilizado, en realidad, el m√≥dulo de 600 estadios por grado y no el de 500? Tendr√≠amos que rehacer los c√°lculos y saber que 60 millas n√°uticas sobre el ecuador nos dan 48 millas n√°uticas sobre el paralelo de Rodas y al trasformarlo en millas romanas volvemos a obtener los 60 iniciales; millas n√°uticas en el ecuador son millas romanas en el paralelo de Rodas. As√≠ que ahora las 750 millas romanas de Sebosus son 12¬ļ ¬Ĺ lo que da una longitud de 18 5/6, lo que ya nos queda claramente fuera de la isla de el Hierro y las 625 millas de Juba se aproximan a los 10¬ļ ¬Ĺ nos dejar√≠a, considerando a Lanzarote y Fuerteventura como las Purpuarias, en los 24¬ļ ¬Ĺ actuales. Como 250.000 pasos son aproximadamente 4,16¬ļ sumados a los 13 ‚ÖĒ de Fuerteventura-Lanzarote tenemos que desde all√≠ hay que navegar hacia el Oeste hasta los 17¬ļ 5/6 (el Hierro) y a continuaci√≥n hacia el Mediod√≠a el resto.

  1. Por tanto Juba sit√ļa las Purpuarias en Lanzarote-Fuerteventura como afirmaba √Ālvarez Delgado y las Afortunadas en Cabo Verde, frente a las costas occidentales de Mauritania.
  2. La medición se realiza en un mapa ptolemaico de meridianos y paralelos con un módulo de 600 estadios por grado.
  3. Ptolomeo jamás utilizo el módulo de 500 estadios por grado.
  4. Las Afortunadas de Ptolomeo no eran las actuales Canarias ya que las Afortunadas de Juba (un siglo anterior a Ptolomeo) que he identificado como Cabo Verde, son m√°s occidentales que las de Ptolomeo, para Cresques eran la islas orientales del Caribe, que si est√°n en el primer clima.












Referencias

  1. Jump up ‚ÜĎ Hurtado Garc√≠a, Jos√© Antonio. La Ruta T y D. Tenerife. Consejer√≠a de la Presidencia del Gobierno de Canarias. Junio de 1999.
  2. Jump up ‚ÜĎ Se puede ver en mi art√≠culo:Los dos mapas de Col√≥n en el Primer Viaje.
  3. Jump up ‚ÜĎ Esta es una hip√≥tesis propia que proviene de los estudios realizados que muestro en el art√≠culo de la referencia anterior.
  4. Jump up ‚ÜĎ presentado en el Congreso internacional V centenario de la muerte del Almirante Valladolid. Mayo 2006, y en el Tomo II de las Actas se encuentra la ponencia Hurtado Garc√≠a, Jos√© Antonio. La longitud del occidente y la latitud del equinoccial: un sistema de coordenadas geogr√°ficas, ortogonal, in√©dito.
  5. Jump up ‚ÜĎ La proyecci√≥n fue presentada en la misma ponencia de la referencia anterior, y un estudio matem√°tico detallado de la proyecci√≥n se puede leer en Robles Mac√≠as, Luis A. "Coordinates, Serie A, n¬ļ 9, mayo 24, 2010. Juan de la Cosa's Projection: A Fresh Analysis of the Earliest Preserved Map Of the Am√©ricas y en castellano en La proyecci√≥n de Juan de la Cosa
  6. Jump up ‚ÜĎ Se pueden leer en mi art√≠culo:Los dos mapas de Col√≥n en el Primer Viaje.
  7. Jump up ‚ÜĎ Diccionari catar√°-valenci√°-balear
  8. Jump up ‚ÜĎ Etayo Elizondo, Carlos. En la estela de Col√≥n: carabelas y singladuras del Capit√°n Etayo. Navarra 1999
  9. Jump up ‚ÜĎ Ver referencia 1
  10. Jump up ‚ÜĎ Serra Rafols. El√≠as. Revista de Historia Universidad de la Laguna Facultad de Filosof√≠a y Letras. Tomo XV, A√Īo XXII, N√ļmeros 86 y 87. p 171-172
  11. Jump up ‚ÜĎ Al-Muqaddaimah. Introducci√≥n a la Historia Universal Cap√≠tulo 11: Abd-Ar Arman Ibn Jaldun Al Hadran√≠
  12. Jump up ‚ÜĎ Serra Rafols. El√≠as. Revista de Historia Universidad de la Laguna Facultad de Filosof√≠a y Letras. Tomo XV, A√Īo XXII, N√ļmeros 86 y 87. p 171-172






versió per imprimir

Comentaris publicats

    Afegeix-hi un comentari:

    Nom a mostrar:
    E-mail:
    Genera una nova imatge
    Introdu√Įu el codi de seguretat
    Accepto les condicions d'ús següents:

    Per a participar en els comentaris l'usuari es compromet a complir i acceptar les següents normes bàsiques de conducta:

    • Respectar les opinions de la resta dels participants al fòrum, tot i no compartir-les necessàriament.
    • Abstenir-se d'insultar o utilitzar un llenguatge ofensiu, racista, violent o xenòfob, i no tenir cap conducta contrària a la legislació vigent i a l'ordre públic.
    • No enviar cap contingut amb copyright sense el permís del propietari. Si es considera oportú facilitar continguts d'internet amb copyright, cal escriure la URL completa perquè els altres usuaris puguin enllaçar-hi i descarregar-se els continguts des de la pàgina propietària.
    • Publicitat: No es permet enviar continguts promocionals i/o publicitaris.