20-12-2013  (6190 ) Categoria: Ptolomy

CARTOGRAFIA DE PTOLOMEO EN EL PROYECTO COLOM

 

fuente:
LA CARTOGRAFÍA PTOLEMAICA,PRECEDENTE CIENTÍFICO DE LA LLEGADA A TIERRA FIRME
ARTÍCULO DE CARMEN MANSO PORTO REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA

REFERENCIAS E INDICIOS DE LA GEOGRAFÍA DE PTOLOMEO EN EL PROYECTO COLOMBINO


Según hemos visto en esta síntesis sobre los códices e incunables, la obra de Ptolomeo había revolucionadola Geografía matemática. El nuevo método de proyección que permite representar la tierra en un plano confluye con el descubrimiento de la perspectiva en la pintura y con una nueva concepción espacial, que es característica del Renacimiento.


La información de sus mapas estuvo al alcance de navegantes, cosmógrafos, nobles y altos magnates desde el primer tercio del siglo XV y, especialmente, a partir de los primeros incunables que ven la luz en las imprentas italianas (Bolonia, Vicenza y Roma) y en la alemana de Ulm. Por eso los mapamundis que anteceden a los viajes colombinos ofrecen una imagen del Viejo Mundo con acusada influencia ptolemaica: el de Henricus Martellus Germanus, el de fra Mauro, la carta de Toscanelli, el globo de Martín Behaim y la carta que hizo el propio Colón.




La obra de Ptolomeo tuvo, pues, que ejercer gran influencia en la gestación del plan colombino. Su hijo Hernando Colón, en la biografía que escribió sobre su padre dice lo siguiente: «las causas que movieron al Almirante al descubrimiento de las Indias, digo que fueron tres a saber: fundamentos naturales, la autoridad de los escritores y los indicios de los navegantes».



Los fundamentos naturales los encontró en Ptolomeo, Marino de Tiro,Estrabón y Alfragrano; la segunda, en los escritos de Aristóteles, Séneca, Estrabón, Plinio y Marco Polo y del maestro Paolo, físico; y la tercera fueron los indicios de tierra más allá del Atlántico. En este sentido, además de otras muchas razones de peso que han ido investigando los historiadores colombinos a lo largo de los años, hay que considerar el crédito tenía que Ptolomeo en esos años en que circularon por Europa tantos códices y algunos incunables.

En definitiva, Colón fundamentó sus argumentos en unos mapamundis que tenían prestigio y se basaban en Ptolomeo. A ellos se sumarían también los viajes que se habían hecho por mar y las riquezas que se podrían obtener en el nuevo viaje descubridor. He consultado en la bibliografía colombina las referencias e indicios sobre la Geografía de Ptolomeo en el proyecto de Colón.


Han sido de gran utilidad las biografías sobre Colón, el itinerario de los cuatro viajes, en el que han trabajado Varela Marcos y León Guerrero, y las ediciones facsímiles y estudios de los principales libros de Colón: Imago Mundi, Historia natural de Plinio, Historia rerum ubique gestarum de Pío II, el libro de viajes de Marco Polo etc.

También me interesó mucho el estudio de Molina dedicado a «Fray Hernando de Talavera y Colón», en el que examina el papel desempeñado por el confesor de la reina, fray Hernando de Talavera en la decisión final de los monarcas. De estas y otras lecturas he reunido muchas referencias de Colón a Ptolomeo. Así, las que menciona Bartolomé de Las Casas en su Historia de las Indias son muy interesantes.


El propio Colón cita a Ptolomeo en las relaciones del tercero y cuarto viajes para desmentir algunas cuestiones. Andrés Bernáldez, que le conoció personalmente y le dio alojamiento en su casa en 1496, en las Memorias del reinado de los Reyes Católicos escribe que Colón «sentió, por lo que en Ptolomeoleyó e por otros libros e por su delgadez, cómo e en qué manera <mundo este (…) está fixo entre la esfera de los cielos»



Según Antonio Ballesteros, la opinión del cronista se había cumplido porque «Colón poseía un ejemplar de la Geografía del escritor alejandrino, edición de Roma del año 1478» y añade: «Este volumen solo conserva de mano del descubridor su firma y la cita de un versículo de salmos». Se refiere al incunable de la Real Academia de la Historia.


En varios trabajos hemos llegado a la conclusión de que la firma de Colón en este ejemplar es auténtica, pese a que algunos investigadores hayan opinado lo contrario, incluso en fechas recientes. Así, entre otros, Salvador Miguel, en su estudio sobre los libros de Colón, siguiendo una hipótesis defendida por Juan Gil (1986). Sin embargo, en el año de conmemoración de la muerte de Colón (2006), el incunable de la Real Academia de la Historia con el exlibris de Colón se mostró como auténtico, junto a unas cartas autógrafas de Colón con similar anagrama y rúbrica, en la exposición sobre Colón en Andalucía.


Lo que ocurre es que este incunable llegó a manos del almirante diez años después de producirse el Descubrimiento, hacia 1501-1502, porque primero perteneció al cardenal Piccolomini (1460-1503), el papa Pío III, cuyas armas están pintadas en el folio segundo recto. Es uno de los tesoros bibliográficos y cartográficos de la Real Academia de la Historia.

Aunque no sea el ejemplar que Colón leyó antes del Descubrimiento, no hay que quitarle valor porque indudablemente demuestra que debió consultar otro de los muchos códices que circularon por España o incluso poseer alguno impreso de las ediciones de Bolonia (1477), Roma (1478, 1490) o Ulm (1482, 1486), antes de iniciar su primer viaje en 1492. Además, durante su etapa portuguesa (1480- 1485) pudo llegar a sus manos algún Ptolomeo de la biblioteca de su suegro.

En este sentido he examinado el itinerario de Colón para comprobar si pudo conocer alguno de los códices de la Geografía de Ptolomeo documentados en España: el de la Biblioteca Nacional, el de la Biblioteca Universitaria de Valencia de Alfonso V de Nápoles y el de la Universidad de Salamanca del cardenal Juan de Margarit y Pau.

De entre ellos elegí este último códice y lo planteé como hipótesis de trabajo en un curso de la Universidad de La Rábida sobre Juan de la Cosa.

Por su parte, Varela Marcos había apuntado que, durante su estancia en Salamanca, Colón «aprovecharía para cimentar sus ideas y aprender de las ricas fuentes científicas que se guardaban en esta universidad, entre otros el Ptolomeo de 1456». Sin embargo, en esos años, el códice de la Geografía no pertenecía todavía a la Universidad de Salamanca, pero posiblemente estaba en poder del rey Fernando, como veremos más adelante.

En esa Universidad ingresaría mucho más tarde, quizá hacia 1537, con los demás libros de la Biblioteca del Colegio Mayor de Cuenca en Salamanca. En efecto, junto al escudo de armas del cardenal Juan de Margarit y Pau, su primer propietario, se encuentra un ex-libris de esa Biblioteca fundada en 1500 por Diego Ramírez de Villaescusa, que fue un apasionado de los libros (Fig. 6).



















Estas noticias sobre su paradero las dio a conocer Sanz Hermida, al estudiar el mapa de España moderno del códice. En su opinión, los libros de la biblioteca particular de Ramírez de Villaescusa pudieron ingresar en el Colegio y, entre ellos, quizá se «encontrase este Ptolomeo, que bien pudo llegar a sus manos en algún momento de la agitada vida que llevó en la corte de los Reyes». La fecha de su muerte, en 1537, es un dato importante para saber cuando pudo pasar el manuscrito al Colegio.

Diego Ramírez de Villaescusa fue alumno, bachiller y catedrático en la Univer-sidad de Salamanca. Se ordenó sacerdote en Jaén, donde ocupó una Magistralía y entró en contacto con la corte en el cerco de Baeza en 1489. Bajo la protección de fray Hernando de Talavera fue promovido a muchos empleos o alejado de ellos, según las circunstancias políticas del momento. En 1496 fue nombrado capellán de la princesa doña Juana y con ella se trasladó a los Países Bajos.

En 1498 fue elevado a la dignidad de obispo de Astorga; en 1500 a la de Málaga, y en 1518 a la de Cuenca, cuya silla no ocuparía hasta el 23 de julio de 1523. Asimismo, desde 1514 fue elegido Presidente de la Chancillería de Valladolid, al parecer por orden de Fernando el Católico para alejarlo de su hija doña Juana, ya viuda, y sobre la que ejercía mucha influencia.

Lo más importante para nosotros es la vinculación de Ramírez de Villaescusa con la corte, en donde pudo sustraer el manuscrito en una fecha incierta: la etapa del cerco de Baeza (1489) es muy sugerente para nuestra investigación. Los estudios de varios autores sobre la personalidad y biografía del primer propietario, el humanista Juan de Margarit y Pau (Gerona, ca. 1422-Roma 1484), nos pueden dar luz para plantear como hipótesis que Colón hubiese conocido el códice en esa corte, antes de emprender el primer viaje.

Margarit ha sido considerado el máximo representante de la historiografía humanística de la Corona de Aragón durante el siglo XV, en estrecha relación con el humanismo italiano. Se doctoró en Derecho en la Universidad de Bolonia y pasó unos años en Nápoles en la corte de Alfonso V sirviendo en funciones de iglesia y misiones diplomáticas al servicio de los reyes de Aragón. Después, entre 1448-1453, se trasladó a Roma a la corte pontificia de Nicolás V (1447-1455). Entre 1453-1462 desempeñó el obispado de Elna (Rosellón) y ese último año el de Gerona.

Los monarcas de Aragón le encomendaron nuevas misiones diplomáticas en Italia, lo que le permitió entrar en contacto con algunos humanistas y con los papas Calixto III (1455-1458) y Pío II, el historiador Eneas Silvio Piccolomini, (1458-1464), tío de Francesco Todeschini Piccolomini, el primer propietario del Ptolomeo de la Real Academia de la Historia, que luego pasaría a manos de Colón. Margarit empezó a escribir en Italia la obra Paraliponemon Hispaniae. En ella muestra su deseo de «contar lo que habían omitido otras historias de Hispania».

Está destinada a un público culto: los humanistas y prelados italianos. Margarit quería demostrar que Hispania «No era cosa de godos sino que había conocido una historia antigua, tan rica en acontecimientos trascendentales como la de Italia y frecuentemente enlazada con ésta»

En el libro primero hace frecuentes citas a Ptolomeo haciendo uso de la traducción de Jacobo Angelo da Scarpería. Esta versión es la que ofrecen los códices que hemos comentado de la Geografía salidos de los talleres italianos. Margarit trabaja la geografía con una buena metodología usando fuentes de primera mano para corregir la imagen de la tierra. Mejora las medidas de Estrabón a partir de las que tomó de una carta náutica.

El Paraliponemon contiene una epístola dedicatoria a los Reyes Católicos escrita en Roma. En ella aprueba la decisión de los monarcas de emprender la conquista del reino de Granada, por eso se ha estimado del año 1482. En 1480 Margarit había estado en misión diplomática en Nápoles y Venecia para evitar que los turcos se afirmaran en el Adriático, cuando se apoderaron de Otranto (11-VIII- 1480).

Por entonces se suspendieron los preparativos para la guerra de Granada. También intervino en la crisis de Ferrara y en las negociaciones con Sixto IV. A estos graves sucesos se refiere en la dedicatoria a los Reyes Católicos. En 1484, Margarit alcanzó el cardenalato de Santa Lucía in Silice, como compensación por los servicios prestados a la Iglesia y a la Monarquía, que solo pudo desempeñar durante unos meses porque falleció el 21 de noviembre del mismo año en la ciudad de Roma.

En el mes de mayo había redactado un memorial de instrucciones sobre el destino de sus bienes, al que acompañaba su rúbrica y sello cardenalicio. Uno de sus más preciados libros, la Geografía de Ptolomeo, que se guardaba en Gerona con los demás fondos de su biblioteca, se la regalaba al rey Fernando.

Pero antes disponía que se buscara a un buen pintor en Barcelona que pintase el escudo con el capello cardenalicio en el primer mapa del libro; que se cubriese éste con tela encerada para que no penetrase la humedad y se colocase dentro de una caja, que se había de cerrar con llave. Sobre la caja se pintarían las mismas armas del cardenal.

Probablemente durante el año 1485, cumplidos todos los requisitos de ornato y protección, su portador Juan de Sarriera, bailío general, entregó el códice al monarca. La Geografía de Ptolomeo de Margarit se relaciona con los códices del taller florentino de Massaio y Comminelli de mediados de siglo (Fig. 7).
Como ellos, el mapamundi ptolemaicos proyección plana. Se terminó en 1456, según se lee en el colofón del folio 117r, cuando Margarit desempeñaba el obispado de Elna (Rosellón). Pudo ser encargado a un taller italiano durante una de sus embajadas. Contiene los mapas ptolemaicos: el mapamundi en proyección cónica y los veintiséis regionales, además del mapa de España moderno(fig.8)






Según señaló Sanz Hermida, en éste llaman la atención el correcto dibujo de la superficie, el Mediterráneo, la representación de montañas, ríos, ciudades y pueblos con el alzado de edificios usados como símbolos convencionales y las distancias entre puntos de costa y entre algunas poblaciones. Este último rasgo le diferencia de otros mapas de España de los códices ptolemaicos. Su imagen y perfil costero se inspiran en los portulanos.

El entre ellas Elna. Como el Rosellón se incorporó a Francia en 1462, el mapa es anterior a esta fecha. Además hay itinerarios con distancias de poblaciones: unas relacionadas con el Norte de África y otras con dirección a Granada, que no se sabe si son de la misma época o fueron añadidos unos años más tarde. No deja de ser significativo el hecho de que cuando supuestamente el Rey recibió la Geografía, comenzaban las campañas para la conquista de Granada y, después, la política expansionista del rey Fernando por el Norte de África, que está bien trazado en el mapa.

Al comienzo del códice (fº 3r) se halla el escudo de armas de Margarit, que debió iluminar un pintor de Barcelona a comienzos de 1485. El escudo es de gules tres margaritas de oro. De oro un pavo real. Timbrado con corona laureada que sostienen sendos angelotes(fig-6) .

El diseño es parecido al del cardenal Piccolomini en el Ptolomeo de Colón de la Real Academia de la Historia y a los de otros propietarios de códices iluminados en los talleres italianos (fig 5).


Veamos ahora la etapa en la que supuestamente el códice fue entregado a Fernando el Católico -a partir de 1485- para seguir los pasos de Colón en la Corte. El 20 de enero de 1486, Colón es recibido en audiencia por los Reyes Católicos en Alcalá de Henares.

La estancia de los monarcas en Salamanca, la llegada de Colón a la misma ciudad el 29 de octubre de 1486 y su permanencia en ella con la corte hasta el 30 de enero de 1487, permiten plantear como hipótesis que en este intervalo de tiempo Colón llegase a conocer el Ptolomeo del monarca. Fray Hernando de Talavera le dio alojamiento en el monasterio jerónimo de Montamarta.

En esos años Colón recibió varios encargos de los reyes. En opinión de Varela Marcos y León Guerrero seguramente fueron trabajos cartográficos: «traslado de cartas náuticas antiguas o portulanos medievales », por los que recibió varios pagos como ayuda de costa y sustento durante noventa y tres días. El primer pago se efectuó en Linares por orden de la reina en presencia de Talavera. Colón continuó su viaje con la corte hasta Córdoba (mayo de 1489) y estuvo en algunos campamentos del ejército cristiano.

Según Diego Ortiz de Zúñiga (1677) se alistó en la campaña de Baza «dando muestras de valor ínclito que acompañaba su prudencia y altos deseos». Nicolás de Acero y Abad hace una referencia poco clara a la misma intervención e incluye en su obra un romance anónimo Baza».

De todos estos testimonios, Francisco de Paula Valladar escribió un libro sobre Colón en Santa Fe y Granada. Parece, pues, probable que estos años en los que Colón en los que estuvo con la corte (1485-1489) sean los más indicados para plantear el conocimiento del Ptolomeo de Margarit. Durante la campaña de Granada, el códice pasaría a manos de Ramírez de Villaescusa, en una fecha incierta, quizás durante el cerco de Baza (4 al 12 de diciembre de 1489), pero no hay fuentes documentales que lo puedan confirmar.

No debe resultar extraña la sustracción de códices, sobre todo si tenemos en cuenta que en estos años, como ha señalado Salvador Miguel, «el precio de los libros resultaba tan elevado que se guardaban en arcas junto a las joyas más preciadas».

En su estudio sobre los libros de Colón, este autor reconoce que «entre las primeras adquisiciones de Colón debió figurar la Geografía de Ptolomeo (…), cuyo ejemplar se ha perdido, ya que es falsa la firma que se le atribuye en un folio del volumen conservado en la Real Academia de la Historia. No hay indicios de cuando Colón se hizo con este libro, lo que pudo ocurrir antes o después del primer viaje».

Pues bien, el ejemplar de la Real Academia de la Historia es un incunable de 1478, una auténtica joya de bibliofilia estudiado por Remedios Contreras (1983), aunque ella suponía que las anotaciones eran de Bartolomé Colón de hacia 1484, lo cual le llevó a suponer que se trataba del Ptolomeo que poseyó Colón antes del Descubrimiento.

Como ya demostré hace unos años, las notas manuscritas son del siglo XVI avanzado y el incunable debió llegar a manos de Colón entre agosto de 1501 y el 11 de mayo de 1502, en que inició el cuarto viaje. Su anagrama, firma y rúbrica son originales y se hallan en el primer folio recto: «Christo ferens», acompañados de la cita bíblica (Salmo 92, 4), que posiblemente sea autógrafa, «Myrabiles elationes maris, myrabilis in altis Dominus»: «Dios es admirable en las turbulencias del mar. Dios es admirable en la maravillosa bóveda del firmamento »(fig.9) .




Es una preciosa evocación de su pensamiento y sentimiento hacia esas terribles tormentas que hubieron de sufrir el almirante y su tripulación en la inmensidad del océano, y del gozo que podía producir la contemplación del firmamento y del cielo estrellado de las noches serenas, en la misma soledad del océano. Su primer propietario fue el cardenal Francesco Todeschini Piccolomini (1460-1503), cuyas armas están pintadas en el folio segundo recto. Piccolomini era hijo de una hermana de Pío II, quien le dio educación, apellido y armas.

Estudió leyes y se doctoró como canonista. Su tío le concedió el arzobispado de Siena y el 5 de marzo de 1460 fue nombrado cardenal-diacono con el título de San Eustaquio. Hombre muy culto, de gran erudición y dedicado al estudio y a su magisterio, Piccolomini sucedió a Alejandro VI. En honor a Pío II tomó el nombre de Pío III. Aquejado por la gota y con frágil salud, su pontificado solo duró cuatro semanas: del 22 de septiembre al 18 de octubre
de 1503.

La Cosmografía de la Real Academia de la Historia no se encuentra en el catálogo de la biblioteca de su hijo Hernando Colón porque después de la muerte del Almirante debió pasar a otras manos. En efecto, en el Abecedarium B sólo están anotadas cuatro ediciones de la Cosmografía impresas en el siglo XVI. La fortuna histórica de este incunable debió ser muy parecida a lo que aconteció con el Ptolomeo del cardenal Margarit.

Nos la cuenta «De Colón pasó este volumen a poder del famoso marino D. Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz de Mudela y a la muerte de este célebre Almirante quedó encerrado en su biblioteca hasta que, a la defunción de la Sra. Marquesa de Santa Cruz, fue adquirido en 1843 por D. Francisco González Vera, en la actualidad Director del Archivo Central de Alcalá».

A la muerte de Colón, antes de llegar a la familia Bazán, el incunable pudo incluso quedar depositado por un tiempo en la Cartuja de las Cuevas de Sevilla, con los demás documentos del Almirante. Cabe, pues la posibilidad de que en los años en que preparó su proyecto, Colón hubiese tenido en propiedad o conociese otro ejemplar de la Geografía de Ptolomeo, quizás el códice del cardenal Margarit cuando ya era propiedad de Fernando el Católico.

Acerca de la sustracción o extravío de libros importantes del reinado de los Reyes Católicos como ocurrió con las dos Geografías de Ptolomeo: la de Margarit y Fernando el Católico y la de Piccolomini y Colón, cabe recordar otro caso significativo. Hace unos años, con motivo de la exposición que se organizó en la Real Academia de la Historia sobre Isabel la Católica, encontré un manuscrito «Exposición del Pater Noster a la cristianísima y muy poderosa reina doña Isabel», procedente de la biblioteca del marqués de San Román, el que fue el tercer propietario del Ptolomeo de Colón.

Su biblioteca ingresó en la Real Academia de la Historia por legado testamentario en 1878. En él encontramos este exlibris en letra del siglo XVI, que recuerda al que lleva el Ptolomeo de Margarit: «Esta devota declaración es de Pedro Fernández de Collantes, escribano de Valladolid».

Este preciado códice debió ser uno de los libros de rezo de la reina, seguramente salido de la pluma de su confesor fray Hernando de Talavera en los primeros años del reinado (ca. 1474 por la titulación corta que usa: «reina de Castilla, de Aragón e de Çeçillia»). Pues bien, el libro no figura en los inventarios de sus libros, tapices y cuadros publicados por Sán chez Cantón (1950), pero lo hemos identificado recientemente en el que publicó Ruiz García, con este registro: «Otro libro chequito que tiene escrito ençima Peticiones del Pater Noster.

Aprecióse en dos reales. » Allí se indica su venta a Cristóbal de Torres por 68 maravedíes. Después desapareció misteriosamente. En el siglo XVI lo poseyó el mencionado escribano vallisoletano. Cuatro siglos más tarde lo adquirió el marqués de San Román. Hoy se conserva, con los demás libros de su biblioteca, en la Real Academia de la Historia.

CONCLUSIÓN
La Geografía de Ptolomeo del cardenal Juan Margarit y Pau (1456) es, pues, uno de los códices que circularon por España en los años en que Colón intentaba ofrecer su proyecto a los Reyes Católicos (1484-1485). Su regalo al rey Fernando sugiere que Colón lo hubiese consultado durante su estancia en la corte.

Sus mapas y motivos decorativos se relacionan con los códices italianos iluminados para destacados humanistas: Alfonso V de Nápoles (dos ejemplares), Federico de Montefeltro, duque de Urbino, y los de algunos cardenales y obispos italianos. Estos mecenas fueron defensores de la cultura y saber de la Antigüedad y contribuyeron a mejorar los conocimientos geográficos de su época. A este respecto, el cardenal Juan Margarit y Pau fue uno de sus mejores representantes.

El mapa moderno de España de su Geografía supera en calidad e información geográfica (itinerarios con distancias y mucha toponimia) a los demás códices italianos. Como ya señaló Jos, la vigencia de la Geografía de Ptolomeo en estos años abunda en que fuese también una de las lecturas más importantes de Colón para argumentar su proyecto a los monarcas.

Del tratado de Ptolomeo, Colón pudo conocer las ideas de Marino de Tiro sobre la longitud del océano, cuyas dimensiones más reducidas «invitaban» a cruzarlo desde poniente para alcanzar el levante (fig.10).


Además de estas fuentes, Colón tuvo en cuenta otros argumentos defendidos por autores clásicos (Plinio, Aristóteles, Séneca, entre otros) y afirmaciones pseudobíblicas (Esdras), la Historia rerum de Pío II, el libro de Marco Polo e Imago Mundi de Pedro D’Ailly. De estos dos últimos autores, Colón calculó y aproximó la anchura del océano para defender su teoría.


Fuente:
LA CARTOGRAFÍA PTOLEMAICA,PRECEDENTE CIENTÍFICO DE LA LLEGADA A TIERRA FIRME

 

ARTÍCULO DE CARMEN MANSO PORTO REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA


REFERENCIAS E INDICIOS DE LA GEOGRAFÍA DE PTOLOMEO EN EL PROYECTO COLOMBINO




versió per imprimir

    Afegeix-hi un comentari:

    Nom a mostrar:
    E-mail:
    Introduïu el codi de seguretat
    Accepto les condicions d'ús següents:

    _KMS_WEB_BLOG_COMMENTS_ADVICE