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Buscar tres pies al gato

Leyendo el Quijote (1605), en el capítulo XXII, de la primera parte, encontramos la primera referencia escrita del uso de esta expresión en la lengua castellana:

"Donosa majadería, repondió el comisario; bueno está el donaire con que ha salido a cabo de rato: los forzados del rey quiere que le dejemos... váyase vuestra merced, señor, norabuena su camino adelante... y no ande buscando tres pies al gato. Vos sois el gato y el rato y el bellaco, respondió Don Quijote".

En su versión actual, este refrán avisa a los que insisten demasiado en algún asunto intentando demostrar algo imposible.

La explicación radica en Occitania, Cataluña Norte, y comarcas de Girona, donde el refrán decía (y dice todavía):

"Buscar els tres pels al gat"  o "Buscar els tres peus al gat" (Con el sentido de pelos)

Esta expresión se emplea para indicar que un hecho es imposible comparándolo con el disparate de "buscar tres pelos al gato", ya que según la tradición secular catalana -demostrada hoy en día por la genética (*) -, nunca encontraremos un gato con el pelo de tres colores, siempre que veamos uno tricolor se trata de una gata o bien de un gato infecundo (borde). Sólo las gatas pueden ser tricolores.

Según el estudioso Luis Mandado, en "occitano" (en muchos casos detrás de vocal), la pronunciación de la letra "l" se cambia por una "u" (pe: Alvernia = Auvernha, Alps = Aups, etc.), incluso en catalán (Casals = Casaus), por lo tanto "pels" se pronuncia "peus". Este hecho permite, entonces, explicar el origen del refrán castellano como una mala traducción del catalán -en forma literal- por parte del traductor, que ha dejado entre otros muchos errores este de "los tres pies al gato", un hecho, sin embargo, imposible de imputar al autor del Quijote, dado que es él quien introduce en su texto la expresión original catalana.

Hay un hecho inapelable: una persona culta, aunque fuera castellana, no podía dejar de conocer el dicho original catalan, sobre todo Covarrubias, que si no era valenciano, vivió mucho tiempo en Valencia.

Modernamente en castellano, hay quien dice que el refrán viene de "buscar el traspiés al gato" (en asturiano "buscar el Trespeu al gatu"), donde "traspiés" habría evolucionado a "tres pies", dado que, los gatos por más que los tires al aire siempre caen de cuatro patas, de hecho no tropiezan nunca.

Algunos escritores coetáneos de Cervantes, en fecha posterior al Quijote (1611 y 1627) por ignorancia (o puede-ser con la mala fe de desviar la atención sobre el origen catalán del refrán que dejaba al descubierto la evidente mala traducción al castellano ), se inventaron el siguiente refrán sin ton ni son, sin ningún fundamento ni lógica, para decir que ya existía antes del Quijote

"Buscar los 5 pies al gato" ... diciendo que en Cervantes había cambiado la cifra.

Sebastián de Covarrubias lo cita en el Tesoro de la Lengua Castellana (1611):

"Buscar cinco pies al gato se dice de los que con sofisterías y embustes nos quieren hacer entender lo imposible; nació de uno que quiso probar que la cola del gato era pie"

Gonzalo Correas, en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627), dice:

"Buscais cinco pies al gato y no tiene más que cuatro; no, que cinco son con el rabo".

Una vez llegado a los cinco pies, es curioso que el refrán equivalente italiano haga referencia al cordero: “Cercar cinque piedi al montone", "volete trovare il quinto pie al montone" , que tal vez tenga una estrecha relación con el refrán que recoge el Alcover-Moll (**) -DCVB-: «Cercar cinc peus al moltó» (el mismo que la versión italiana) .. que .. dado el nuevo protagonista .. se relaciona con el otro imposible: "Si home.. i un be negre amb potes rosses!"

Y por si todo esto fuera poco, hay un académico que propuso una solución aún más pintoresca, diciendo que el giro "tres pies" no es ninguna variante del refrán de Covarrubias, y que si Cervantes lo empleó, no fue por distracción, sino como buen gramático, ya que se refería a la palabra "gato" que consta de dos sílabas, "gato", es decir, dos "pies" métricos, nunca tres.

Contra la originalidad de estos estudios filológicos sobre nuestro refrán, hay que hacer constar que las extremidades de los gatos, tanto en catalán como en castellano, se han denominado siempre "patas" (potes) y no "pies" (peus), lo que refuerza la tesis de una mala traducción del catalán, ya que sin derivarlo de la expresión catalana el refrán habría sido: "buscar las tres patas al gato" o "buscar las cinco patas al gato".

Como en tantos otros casos, podemos comprobar hasta dónde pueden llegar antes de reconocer el evidente origen catalán de un hecho! Si le aplicamos la "navaja de Ockham" (que yo creo que habría que cambiar y decirle "navaja de Llull"), la tesis más sencilla (y por tanto, la más probable) es la mala traducción del catalán al castellano. (es muy rebuscado emplear pies en lugar patas para los animales..)

Manel Capdevila (noviembre, 2012)

(*) Gens(1): Sabemos que el sexo lo determina la combinación de cromosomas: (XY) = macho y (XX) = hembra. Los genes que transmiten el negro y el rubio están en el cromosoma X y uno excluye al otro. El gato, por ser macho, tiene la combinación (XY) y, por tanto, sólo puede tener o el color negro o el color rubio (aparte del blanco), a no ser que tenga un cromosoma X adicional = estéril. La gata, en cambio, tiene la combinación (XX), y así puede tener el gen del negro en un cromosoma y el del rubio en el otro, (aparte del blanco, claro).

(**) Alcover-Moll..

Cercar:

"Cercar cinc peus a un moltò": cercar coses impossibles, tenir esperances il·lusóries, pretenir coses absurdes (Mallorca).

"Lo cinquèn peu del moltò ab gran cura yo he cercat, e no en té sinò quatre", Ausias March.

Gat

"Cercar cinc peus al gat:" pretendre coses impossibles.

(0) Spadafori, Gina. «Are all tortoiseshell cats female?». Do Cats Always Land on Their Feet?.

(1) cats.wikia.com. «cat coat genetics»

(2) Wikipedia. (Tortoiseshell_cat/genetics)

(3) Editorial UOC. Història de la llengua catalana. 2011, 128–. ISBN 978-84-9788-380-1





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