19-11-2018  (74 )

Carta latina de Colom - Sanxis

Debido a que las interpretaciones muy buenas han tenido √©xito, s√© que os ser√° agradable: he decidido relatarlas, para que pueda conocer todo lo que se ha hecho y lo que descubri√≥ en este nuestro viaje:¬†En el trig√©simo tercer d√≠a despu√©s de partir de C√°diz, llegu√© al mar de la India, donde encontr√© muchas islas habitadas por un sin n√ļmero de hombres, tom√© posesi√≥n por nuestro rey m√°s afortunado, con pregoneros heraldos y estandartes, sin una objeci√≥n. Para el primero de ellos di el nombre del bendito Salvador, de cuya ayuda confiaba que hab√≠a llegado a este y a las otras islas.¬†Pero los indios lo llaman Guananhany. Tambi√©n llam√© a cada uno de los otros por un nuevo nombre. Porque orden√© que una isla se llamara Santa Mar√≠a de la Concepci√≥n, otra Fernandina, otra Isabella, otra Juana, y as√≠ sucesivamente con el resto.

Tan pronto como llegamos a la isla que acabo de llamar Juana, continu√© a lo largo de su costa hacia el oeste por una cierta distancia;¬†lo encontr√© tan grande y sin un final perceptible, que cre√≠ que no era una isla, sino el pa√≠s continental de Cathay; viendo, sin embargo, que no hay pueblos o ciudades situadas en el mar, pero s√≥lo algunos pueblos y granjas rudas, con cuyos habitantes no puedo conversar, porque¬†tan pronto como nos vieron huyeron. Segu√≠ avanzando, pensando que descubrir√≠a alguna ciudad o grandes residencias. Por fin, al ver que hab√≠amos llegado lo suficientemente lejos, que no hab√≠a nada nuevo, y que este camino nos llevaba hacia el norte, lo cual deseaba evitar, porque era invierno en la tierra, y era mi intenci√≥n ir al sur, adem√°s los vientos se estaban volviendo violentos, por lo tanto determin√© que no hab√≠a otros planes practicables, y as√≠, regresando, volv√≠ a cierta bah√≠a que hab√≠a notado, desde la cual envi√© a dos de nuestros hombres a la tierra, que ellos¬†podr√≠a averiguar si hubo un rey en este pa√≠s o en alguna ciudad. Los hombres viajaron durante tres d√≠as, y encontraron personas y casas sin n√ļmero, pero eran peque√Īos y sin ning√ļn gobierno, por lo tanto regresaron.

Mientras tanto, hab√≠a aprendido de ciertos indios, a los que hab√≠a agarrado all√≠, que este pa√≠s era realmente una isla, y por lo tanto proced√≠ hacia el este, manteniendo todo el tiempo cerca del costo, por 322 millas, hasta los extremos de esta isla. Desde este lugar¬†vi otra isla al este, distante de esta Juana 54 millas, que llam√© inmediatamente a La Espa√Īola; y yo navegu√© hasta all√≠; y me dirig√≠ a lo largo de la costa norte, como en Juana, hacia el este, 564 millas.

Y la dicha Juana y las otras islas all√≠ parecen muy f√©rtiles. Esta isla est√° rodeada por muchos puertos muy seguros y anchos (‚Ķ) Muchos r√≠os grandes y saludables fluyen a trav√©s de √©l. Tambi√©n hay muchas monta√Īas muy altas all√≠. Todas estas islas son muy bellas y se distinguen por diversas cualidades;¬†son accesibles y est√°n llenos de una gran variedad de √°rboles que se arrastran hasta las estrellas; las hojas de las que creo que nunca se pierden, porque las vi verdes y florecientes como suelen ser en Espa√Īa en el mes de mayo; algunos de ellos florec√≠an, otros daban fruto; algunos estaban en otras condiciones; cada uno estaba prosperando a su manera. El ruise√Īor y varias otras aves sin n√ļmero cantaban, en el mes de noviembre, cuando los estaba explorando. Adem√°s, en la mencionada isla Juana,¬†siete u ocho tipos de palmeras, √°rboles, que superan a los nuestros en altura y belleza, al igual que todos los dem√°s √°rboles, hierbas y frutas. Tambi√©n hay excelentes pinos, extensas llanuras y praderas, una variedad de aves, una variedad de miel y de metales,¬†excepto el hierro.

En la que se llamaba La Espa√Īola, como dijimos antes, hay monta√Īas grandes y bellas, vastos campos, bosques, llanuras f√©rtiles, muy aptos para plantar y cultivar y para la construcci√≥n de casas (‚Ķ) Los √°rboles, pastos y frutos de esta isla difieren mucho de los de Juana. Esta La Espa√Īola, adem√°s, abundan en diferentes tipos de especias, en oro y en metales.¬†En esta isla, de hecho, y en todas las otras que he visto, y de las que tengo conocimiento, los habitantes de ambos sexos van siempre desnudos, tal como vinieron al mundo, excepto algunas de las mujeres, que usan una cubierta de una hoja o algo de follaje, o una tela de algod√≥n, que ellos mismos hacen para ese prop√≥sito. Todas estas personas carecen, como dije antes, de todo tipo de hierro;¬†tambi√©n est√°n sin armas, que de hecho son desconocidas; ni son competentes para usarlos, no a causa de la deformidad del cuerpo, porque est√°n bien formados, sino porque son t√≠midos y est√°n llenos de miedo. Sin embargo, llevan armas para cazar (‚Ķ)¬†Distribu√≠ todo lo que ten√≠a, telas y muchas otras cosas, sin retorno a m√≠; pero son por naturaleza temerosos y t√≠midos.

Colón se presenta ante los Reyes Católicos al regresar de su viaje
Colón se presenta ante los Reyes Católicos al regresar de su viaje

Sin embargo, cuando perciben que est√°n seguros (‚Ķ)¬†son de modales sencillos y dignos de confianza, y muy liberales con todo lo que tienen, no registran a nadie que solicite algo que puedan poseer e incluso ellos mismos nos invitan a pedir cosas.¬†Muestran un mayor amor por todos los dem√°s que por ellos mismos; dan cosas valiosas por peque√Īeces (‚Ķ) Estas personas no practican ning√ļn tipo de idolatr√≠a; por el contrario, creen firmemente en toda fuerza y poder (‚Ķ) Tan pronto como llegu√© a ese mar,¬†tom√© por la fuerza a varios indios en la primera isla para que pudieran aprender de nosotros (‚Ķ) En todas estas islas, cada hombre est√° contento con una sola esposa, excepto los pr√≠ncipes de los reyes, a quienes se les permite tener veinte.¬†Las mujeres parecen trabajar m√°s que los hombres (‚Ķ) No encontr√© monstruosidades entre ellos, como muchos supon√≠an, sino hombres de gran reverencia y amigos.¬†Ni son negros como los et√≠opes. Tienen el pelo liso, colgando hacia abajo. No permanecen donde los rayos solares env√≠an el calor, porque la fuerza del sol es muy grande aqu√≠, porque est√° distante de la l√≠nea equinoccial (‚Ķ)

No ten√≠a conocimiento de ellos en ninguna parte excepto una isla llamada Charis, que es la segunda en pasar de La Espa√Īola a la India.¬†Esta isla est√° habitada por ciertas personas consideradas muy belicosas por sus vecinos. Estos comen carne humana. Dichas personas tienen muchos tipos de botes de remos, en los que cruzan a todas las otras islas indias, y se apoderan de todo lo que pueden. Difieren de ninguna manera de los dem√°s, s√≥lo que llevan el pelo largo como las mujeres.¬†Usaron arcos y dardos hechos de ca√Īas, con ejes afilados sujetos al extremo m√°s grande, como hemos descrito. Por este motivo, se los considera guerreros, por lo que los dem√°s indios est√°n afligidos por un miedo constante, pero no los considero m√°s importantes que los dem√°s.¬†Estas son las personas que visitan a ciertas mujeres, que viven solas en la isla de Mateunin, que es la primera en pasar de La Espa√Īola a la India. Estas mujeres, adem√°s, no realizan ning√ļn tipo de trabajo de su sexo, ya que usan arcos y dardos (‚Ķ)¬†Cuentan de otra isla m√°s grande que la antedicha La Espa√Īola, cuyos habitantes carecen de pelo, y que abunda en oro sobre todo los dem√°s. Traigo hombres de esta isla y de los otros que he visto, que dan prueba de las cosas que he descrito (‚Ķ) Verdaderamente grande y maravilloso es esto, y no corresponde a nuestro m√©ritos, sino a la santa religi√≥n cristiana (‚Ķ) Lisboa, el d√≠a antes de los idus de marzo.




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